SEQUÍA
Una de las
principales causas de pobreza en el mundo, que está empujando
a 135 millones de personas a emigrar de sus países, según
un informe de la ONU, es la sequía. En la actualidad, Burkina
Faso, Níger, Mali y Mauritania son las cuatro naciones sobre
las que se cierne especialmente. En Níger, según las últimas
estimaciones de la Cruz Roja Internacional, están en peligro
entre 2.500.000 y 3.000.000 de personas; 2.200.000, en Mali; 800.000,
en Mauritania y 500.000, en Burkina Faso. En total, ante la persistente
falta de lluvias, al sur de África entre 10 y 12 millones de
personas se enfrentan a una grave escasez de alimentos.
Un fenómeno
devastador que destruye paulatinamente
La sequía
es un fenómeno devastador que, a diferencia de otros desastres,
destruye una región de forma paulatina asentándose en
ella y afectándola durante largo tiempo. Es, en realidad, un
componente normal del clima que acaece casi todos los años en
alguna parte del mundo. “En general, se dice que se trata de un
período prolongado de precipitaciones insuficientes en relación
con el promedio de varios años en una región”, afirman
los especialistas de la Cruz Roja Internacional. Y agregan: “la
carencia de lluvias da lugar a que no haya un caudal suficiente de agua
para las plantas, los animales y la población. La sequía
provoca otros desastres: inseguridad alimentaria, hambruna, desnutrición,
epidemias y desplazamientos de poblaciones de una zona a otra
Tiene que
llover
Durante
una sequía desaparece la vegetación y se pierden las cosechas
lo que afecta a animales y personas, como la hambruna que asoló
Etiopía a mediados de los años 80 y que mató a.
un millón de personas.
Según
la zona del mundo, la sequía tiene distintos significados, porque,
entre otras cuestiones, depende de la demanda de agua que haya. No obstante,
lo que está claro es que este desastre no es sólo algo
físico, ya que no está en función únicamente
de cuánto llueve, sino de cuánta agua es necesaria para
cubrir las necesidades básicas.
Las caras
de la sequía Ausencia de lluvias y cultivos extensivos fueron
los culpables de que, por ejemplo, el mar de Aral sólo tenga
el 30 por ciento del volumen de 1960. Izquierda, una imagen de la desnutrición,
consecuencia directa de una sequía.
FUENTE:
Portal Planeta Sedna