Aprueba
ONU Declaración Universal de Derechos de los Pueblos Indígenas
14 de septiembre
del 2007
Establece como garantías la autodeterminación, el control
de sus tierras y de los recursos naturales
La sancionaron
favorablemente 143 de los 192 países representados en el organismo
internacional
Un indígena boliviano toca el pututu, instrumento originario
del altiplano, durante la reunión del lunes en Sucre con el presidente
Evo Morales
Foto: Reuters
Nueva York, 13 de septiembre. La Asamblea General de Naciones Unidas
aprobó hoy por abrumadora mayoría la Declaración
Universal de Derechos de los Pueblos Indígenas, que establece
el derecho a la autodeterminación, al control de sus tierras
y recursos naturales, y a la preservación de la cultura y tradiciones
de esas comunidades.
La declaración
fue adoptada por 143 de los 192 países representados en el organismo,
11 abstenciones y con la decidida oposición de Estados Unidos,
Canadá, Australia y Nueva Zelanda, que pusieron reparos especialmente
en lo que se refiere a las disposiciones sobre tierras, territorios
y recursos, pues consideraron que son “demasiadas amplias y confusas”
en sus interpretaciones.
El texto
establece el derecho a la autodeterminación de los indígenas,
incluyendo el “derecho a la autonomía o autogobierno en
los temas relacionados con sus asuntos internos y locales, así
como caminos y formas para financiar sus funciones autónomas”.
“Cada
individuo indígena tiene derecho a la nacionalidad”, dice
la declaración, calificada por Estados Unidos de “defectuosa”,
pero que amparará a unos 370 millones de personas en el mundo
luego de una negociación de 20 años.
Indígenas
de todo el mundo, particularmente en países en vías de
desarrollo, han venido denunciando malos tratos, violaciones de los
derechos humanos y pérdida de libertades personales, así
como de sus tierras y recursos en sus propios territorios.
En este
contexto, la declaración asienta que los territorios donde viven
los indígenas no pueden ser utilizados con fines militares ni,
como era frecuente en el pasado, para el depósito de residuos
tóxicos, principalmente en los países desarrollados.
Reconocimiento
histórico
La declaración
sostiene que los estimados 370 millones de indígenas en el mundo
no deben ser sujetos de “ningún acto de genocidio u otro
acto de violencia”, ni se debe proceder al traslado forzado de
niños de un grupo a otro.
Añade
en otro de sus artículos que tampoco pueden ser desplazados de
sus tierras o territorios, mientras que su reubicación no puede
ser llevada a cabo sin consentimiento previo, tras una decisión
tomada con libertad.
El documento
consta de 46 artículos, en que se les otorgan a los pueblos originarios
gran cantidad de derechos, la mayoría de ellos tomados de la
Declaración Universal de los Derechos Humanos, así como
de otros tratados sobre los derechos humanos y las libertades políticas
y civiles.
Asimismo,
se establecen obligaciones a los estados para garantizar el cumplimiento
de las disposiciones, entre las que sobresalen la preservación
de lenguas, tradiciones, cultura, no discriminación ni explotación,
trabajo, acceso al desarrollo, educación y salud, respeto a sus
instituciones y formas de organización y gobierno.
El delegado
estadunidense, Robert Hagen, dijo que pese al “no” de su
país su gobierno “continuará con sus vigorosos esfuerzos
para promover a escala nacional los derechos de los aborígenes”,
que reconoce en sus leyes.
La ONU indicó
que la declaración será vinculante para los gobiernos
si promulgan leyes nacionales para reconocer el texto.
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LOS
PAÍSES QUE VOTARON EN CONTRA DEL DOCUMENTO
Estados
Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda
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FUENTE:
La Jornada, Dpa, Afp y Reuters