4 Mayo, 2010 16:02
EL
RIACHUELO NO ES RÍO CRISTALINO
Por
Villa Crespo Digital
8 de
abril del 2010
Según
las fuentes especializadas, en el sur de la Ciudad Autónoma de
Buenos Aires, a la par del descontrol industrial y sanitario, el agua
de la cuenta Matanza - Riachuelo ha ido perdiendo oxígeno y se
ha convertido en una especie de ¨monstruo¨ sostienen los especialistas.
La pregunta
es: ¿Hay un futuro posible para uno de los diez lugares más
contaminados del mundo?
La respuesta
es: que aunque no llueve, el agua burbujea. Son unos pequeños
grumos que suben desde el fondo del río y explotan en la superficie
como una especie de erupción, como un síntoma.
Como si hubiera algún tipo de organismo respirando allá
abajo.
Saliendo
de La Boca dejando atrás Caminito, el río, en ese momento
estaba alto por las lluvias de los últimos días y el agua
del Riachuelo parecía la misma agua turbia del Río de
la Plata, pero sólo al principio.
Continúa
la crónica: De a poco empezaron a aparecer los matices, ciertas
sombras, reflejos grasientos que se mezclan y ganan consistencia y el
río que empieza a volverse más opaco y brilloso a la vez.
Ahora, mientras el Riachuelo hace una curva bordeando los fondos de
La Boca y esquivamos los restos en descomposición de barcos abandonados,
basura que flota sin escándalo y camalotes que llegaron de quién
sabe dónde, el agua sobre la que flotamos ya no es agua: es otra
cosa, algo mucho peor.
No es
agua porque no tiene la composición molecular del agua, porque
casi no tiene oxígeno. "Tienen que venir cuando está
bajo, que se ve todo el fondo negro", dice Marcelo, el señor
que nos lleva. Son las nueve de la mañana de un jueves y después
de tres días de lluvia el cielo todavía es una amenaza.
Esta es nuestra primera aproximación al Riachuelo: columna vertebral
e intestino del tejido industrial de la provincia de Buenos Aires, que
nace en algún lugar de Cañuelas y recorre 75 kilómetros
atravesando la Salada, catorce de los municipios más pobres del
Conurbano y el sur de la Capital hasta desembocar en el Río de
la Plata, a la vista de todos los turistas que se bajan de los micros
para sacarse fotos en Caminito.
Mientras
avanzamos río arriba, es como si estuviéramos entrando
en una zona de desastre: un paisaje posnuclear y silencioso, como si
hubiera habido una gran explosión, algo que todavía sangra
a través de estas aguas lentas y pesadas.
FUENTE:
RENACE
Caracteres:
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