CEFALEAS
ABUSO
DE ANALGÉSICOS
17
de febrero 2010
Siete
de cada diez personas sufren cada vez más dolor de cabeza
por el uso excesivo de los analgésicos con los que, precisamente,
buscan alivio día tras día.
Así
surge de un programa internacional de seguimiento computarizado
de pacientes con cefalea por abuso de medicamentos (CAM), que
en la Argentina, donde más de la mitad de los analgésicos
son de venta libre, llevan adelante Fleni y la Universidad ISalud.
"Pasan
de ser medicamentos supuestamente inocentes a provocar más
dolor. Cuando el paciente siente que no controla el dolor, puede
llegar a abusar de los fármacos. Y esto ocurre en todos
los tipos de dolores de cabeza; que el 30 por ciento de las
personas con migrañas tengan una alta tasa de desempleo
y una mala calidad de vida demuestra que las cefaleas son también
un problema social", dijo el neurólogo Jorge Leston,
del Centro Integral del Dolor de Fleni.
El diagnóstico
de la cefalea por abuso de medicamento (CAM) es clínico
y tiene en cuenta no tanto la intensidad, sino la frecuencia
con que aparecen los ataques de dolor. Además, el médico
indaga en la cantidad de analgésicos consumidos por lo
menos en los últimos tres meses, siempre y cuando se
hayan descartado otras causas cerebrales o metabólicas
del dolor.
Se dice que
una persona la padece cuando sufrió dolor de cabeza 15
días o más al mes y si necesitó tomar una
o más pastillas diarias de analgésicos durante
10 o 15 días al mes, según el tipo de medicamento
utilizado.
"Un
ejercicio sencillo y muy útil para tener en cuenta es
llevar un control de los días que tiene cefalea al mes
y de la cantidad de días que toma medicación para
aliviarla. Lo puede hacer en la agenda, el teléfono celular
o en un almanaque en casa. Si hay un aumento de la frecuencia
de los dolores y de los analgésicos, debe consultar al
médico", aconsejó la neuróloga María
Teresa Goicochea, también de Fleni.
Dentro del
gran grupo de dolores de cabeza hay dos que son los más
frecuentes: la migraña, un síndrome que cambia
con los años y en cada paciente, y la cefalea tensional,
entre cuyas causas está la tensión muscular por
el estrés, la depresión o la ansiedad. Según
indicaron ayer los especialistas, el 54% de las personas con
migrañas no sabe reconocer adecuadamente el origen de
su dolor (ver infografía).
Un círculo
vicioso
Con los años, la automedicación cada vez que aparece
un dolor de cabeza dispara un círculo vicioso en el circuito
del dolor en el cerebro.
"Hay
determinadas áreas involucradas en el comportamiento,
las emociones, la memoria y la adicción, que alteran
su metabolismo tratando de inhibir el ciclo de dolor",
explicó Goicochea a LA NACION luego de la presentación
de los resultados del programa "Comoestas", de la
Comunidad Europea, en el que participan más de 600 pacientes
de 6 centros especializados en cefaleas de Alemania, Dinamarca,
España, Italia, Chile y nuestro país.
Las zonas
cerebrales afectadas son la corteza orbitofrontal, que está
relacionada con el comportamiento; el cíngulo anterior,
la ínsula, el tálamo, y el lóbulo parietal,
principalmente el derecho, que está más asociado
con las emociones. (La tristeza, por ejemplo, puede gatillar
cefalea.)
"Al
suspender el fármaco de que se abusa, todas las áreas
recuperan el metabolismo normal, salvo la corteza orbitofrontal
-precisó la neuróloga-. Esto tendría que
ver con la predisposición al abuso, algo que sería
común en las personas con adicciones."
En estos
casos, la misma dosis del medicamento tendría cada vez
menos efecto. Sólo el 23% de los pacientes argentinos
del programa había realizado un tratamiento previo, que
incluye la suspensión del fármaco (desintoxicación)
y la modificación del estilo de vida; no saltearse comidas;
reducir el consumo de cafeína (café y gaseosas),
de mateína y hasta de alcohol, chocolate y otros alimentos
si generan dolor de cabeza; caminar por lo menos 20 minutos
por día, y reducir el estrés, ya sea evitando
las situaciones de tensión o mediante actividades como
el yoga.
"El
frente de batalla en este problema está en los médicos
clínicos y los pediatras -dijo Leston-. No sólo
hay que educar a los médicos, sino también a los
pacientes en el hábito saludable de la consulta."
FUENTE: LA
NACIÓN 10 de febrero 2010
|