El equipo del argentino Martín Giurfa, director del
Centro de Investigaciones sobre la Cognición Animal de
Toulouse (Francia), demostró que las abejas pueden reconocer
los rostros humanos a partir de su configuración básica,
interpretando la relación entre ojos, nariz y boca.
"Lo que mostró el experimento es que las abejas
pueden aprender a reconocer y elegir configuraciones de rostros.
Pero esto no quiere decir que, como nosotros, entiendan el concepto
de rostro, esto es, que asimilen que detrás de esa imagen
existe un ser humano, con su historia individual y sus vivencias.
Para las abejas, estas figuras, por las que reciben azúcar
si eligen bien, no son otra cosa que «flores un tanto
extrañas»", explicó.
El trabajo destaca que, al igual que los seres humanos, las
abejas son capaces de percibir objetos a partir de sus configuraciones.
"Esto permite crear innumerables configuraciones a partir
de un número finito de elementos", dijo.
Publicado el 16 de febrero 2010