CARTA
ABIERTA DE RODOLFO WALSH A LA JUNTA MILITAR |
Por
Villa Crespo Digital
25 de marzo del 2011
Hace 35 años,
el 25 de marzo de 1977, un año después del golpe de estado,
el periodista y escritor Rodolfo Walsh redacta una carta a la junta
militar.
Su carta tiene el
valor de una investigación llevada adelante durante esos 365
días y la realidad incontrastable que muestra.
1. La censura de prensa, la persecución a intelectuales, el allanamiento
de mi casa en el Tigre, el asesinato de amigos queridos y la pérdida
de una hija que murió combatiéndolos, son algunos de los
hechos que me obligan a esta forma de expresión clandestina después
de haber opinado libremente como escritor y periodista durante casi
treinta años.
El primer aniversario de esta Junta Militar ha motivado un balance de
la acción de gobierno en documentos y discursos oficiales, donde
lo que ustedes llaman aciertos son errores, los que reconocen como errores
son crímenes y lo que omiten son calamidades.
El 24 de marzo de 1976 derrocaron ustedes a un gobierno del que formaban
parte, a cuyo desprestigio contribuyeron como ejecutores de su política
represiva, y cuyo término estaba señalado por elecciones
convocadas para nueve meses más tarde. En esa perspectiva lo
que ustedes liquidaron no fue el mandato transitorio de Isabel Martínez
sino la posibilidad de un proceso democrático donde el pueblo
remediara males que ustedes continuaron y agravaron.
Ilegítimo en su origen, el gobierno que ustedes ejercen pudo
legitimarse en los hechos recuperando el programa en que coincidieron
en las elecciones de 1973 el ochenta por ciento de los argentinos y
que sigue en pie como expresión objetiva de la voluntad del pueblo,
único significado posible de ese "ser nacional" que
ustedes invocan tan a menudo.
Invirtiendo ese camino han restaurado ustedes la corriente de ideas
e intereses de minorías derrotadas que traban el desarrollo de
las fuerzas productivtas, explotan al pueblo y disgregan la Nación.
Una política semejante sólo puede imponerse transitoriamente
prohibiendo los partidos, interviniendo los sindicatos, amordazando
la prensa e implantando el terror más profundo que ha conocido
la sociedad argentina.
2. Quince mil desaparecidos,
diez mil presos, cuatro mil muertos, decenas de miles de desterrados
son la cifra desnuda de ese terror.
Colmadas las cárceles ordinarias, crearon ustedes en las principales
guarniciones del país virtuales campos de concentración
donde no entra ningún juez, abogado, periodista, observador internacional.
El secreto militar de los procedimientos, invocado como necesidad de
la investigación, convierte a la mayoría de las detenciones
en secuestros que permiten la tortura sin límite y el fusilamiento
sin juicio.1
Más de siete mil recursos de hábeas corpus han sido contestados
negativamente este último año. En otros miles de casos
de desaparición el recurso ni siquiera se ha presentado porque
se conoce de antemano su inutilidad o porque no se encuentra abogado
que ose presentarlo después que los cincuenta o sesenta que lo
hacían fueron a su turno secuestrados.
De este modo han despojado ustedes a la tortura de su límite
en el tiempo. Como el detenido no existe, no hay posibilidad de presentarlo
al juez en diez días según manda un ley que fue respetada
aún en las cumbres represivas de anteriores dictaduras.
La falta de límite en el tiempo ha sido complementada con la
falta de límite en los métodos, retrocediendo a épocas
en que se operó directamente sobre las articulaciones y las vísceras
de las víctimas, ahora con auxiliares quirúrgicos y farmacológicos
de que no dispusieron los antiguos verdugos. El potro, el torno, el
despellejamiento en vida, la sierra de los inquisidores medievales reaparecen
en los testimonios junto con la picana y el "submarino", el
soplete de las actualizaciones contemporáneas.2
Mediante sucesivas concesiones al supuesto de que el fin de exterminar
a la guerilla justifica todos los medios que usan, han llegado ustedes
a la tortura absoluta, intemporal, metafísica en la medida que
el fin original de obtener información se extravía en
las mentes perturbadas que la administran para ceder al impulso de machacar
la sustancia humana hasta quebrarla y hacerle perder la dignidad que
perdió el verdugo, que ustedes mismos han perdido.
3. La negativa de
esa Junta a publicar los nombres de los prisioneros es asimismo la cobertura
de una sistemática ejecución de rehenes en lugares descampados
y horas de la madrugada con el pretexto de fraguados combates e imaginarias
tentativas de fuga.
Extremistas que panfletean el campo, pintan acequias o se amontonan
de a diez en vehículos que se incendian son los estereotipos
de un libreto que no está hecho para ser creído sino para
burlar la reacción internacional ante ejecuciones en regla mientras
en lo interno se subraya el carácter de represalias desatadas
en los mismos lugares y en fecha inmediata a las acciones guerrilleras.
Setenta fusilados tras la bomba en Seguridad Federal, 55 en respuesta
a la voladura del Departamento de Policía de La Plata, 30 por
el atentado en el Ministerio de Defensa, 40 en la Masacre del Año
Nuevo que siguió a la muerte del coronel Castellanos, 19 tras
la explosión que destruyó la comisaría de Ciudadela
forman parte de 1.200 ejecuciones en 300 supuestos combates donde el
oponente no tuvo heridos y las fuerzas a su mando no tuvieron muertos.
Depositarios de una culpa colectiva abolida en las normas civilizadas
de justicia,incapaces de influir en la política que dicta los
hechos por los cuales son represaliados, muchos de esos rehenes son
delegados sindicales, intelectuales, familiares de guerrilleros, opositores
no armados, simples sospechosos a los que se mata para equilibrar la
balanza de las bajas según la doctrina extranjera de "cuenta-cadáveres"
que usaron los SS en los países ocupados y los invasores en Vietnam.
El remate de guerrilleros heridos o capturados en combates reales es
asimismo una evidencia que surge de los comunicados militares que en
un año atribuyeron a la guerrilla 600 muertos y sólo 10
ó 15 heridos, proporción desconocida en los más
encarnizados conflictos. Esta impresión es confirmada por un
muestreo periodístico de circulación clandestina que revela
que entre el 18 de diciembre de 1976 y el 3 de febrero de 1977, en 40
acciones reales, las fuerzas legales tuvieron 23 muertos y 40 heridos,
y la guerrilla 63 muertos.3
Más de cien procesados han sido igualmente abatidos en tentativas
de fuga cuyo relato oficial tampoco está destinado a que alguien
lo crea sino a prevenir a la guerrilla y Ios partidos de que aún
los presos reconocidos son la reserva estratégica de las represalias
de que disponen los Comandantes de Cuerpo según la marcha de
los combates, la conveniencia didáctica o el humor del momento.
Así ha ganado sus laureles el general Benjamín Menéndez,
jefe del Tercer Cuerpo de Ejército, antes del 24 de marzo con
el asesinato de Marcos Osatinsky, detenido en Córdoba, después
con la muerte de Hugo Vaca Narvaja y otros cincuenta prisioneros en
variadas aplicaciones de la ley de fuga ejecutadas sin piedad y narradas
sin pudor.4
El asesinato de Dardo Cabo, detenido en abril de 1975, fusilado el 6
de enero de 1977 con otros siete prisioneros en jurisdicción
del Primer Cuerpo de Ejército que manda el general Suárez
Masson, revela que estos episodios no son desbordes de algunos centuriones
alucinados sino la política misma que ustedes planifican en sus
estados mayores, discuten en sus reuniones de gabinete, imponen como
comandantes en jefe de las 3 Armas y aprueban como miembros de la Junta
de Gobierno.
4. Entre mil quinientas
y tres mil personas han sido masacradas en secreto después que
ustedes prohibieron informar sobre hallazgos de cadáveres que
en algunos casos han trascendido, sin embargo, por afectar a otros países,
por su magnitud genocida o por el espanto provocado entre sus propias
fuerzas.5
Veinticinco cuerpos mutilados afloraron entre marzo y octubre de 1976
en las costas uruguayas, pequeña parte quizás del cargamento
de torturados hasta la muerte en la Escuela de Mecánica de la
Armada, fondeados en el Río de la Plata por buques de esa fuerza,
incluyendo el chico de 15 años, Floreal Avellaneda, atado de
pies y manos, "con lastimaduras en la región anal y fracturas
visibles" según su autopsia.
Un verdadero cementerio lacustre descubrió en agosto de 1976
un vecino que buceaba en el Lago San Roque de Córdoba, acudió
a la comisaría donde no le recibieron la denuncia y escribió
a los diarios que no la publicaron.6
Treinta y cuatro cadáveres en Buenos Aires entre el 3 y el 9
de abril de 1976, ocho en San Telmo el 4 de julio, diez en el Río
Luján el 9 de octubre, sirven de marco a las masacres del 20
de agosto que apilaron 30 muertos a 15 kilómetros de Campo de
Mayo y 17 en Lomas de Zamora.
En esos enunciados se agota la ficción de bandas de derecha,
presuntas herederas de las 3 A de López Rega, capaces dc atravesar
la mayor guarnición del país en camiones militares, de
alfombrar de muertos el Río de la Plata o de arrojar prisioneros
al mar desde los transportes de la Primera Brigada Aérea 7, sin
que se enteren el general Videla, el almirante Massera o el brigadier
Agosti. Las 3 A son hoy las 3 Armas, y la Junta que ustedes presiden
no es el fiel de la balanza entre "violencias de distintos signos"
ni el árbitro justo entre "dos terrorismos", sino la
fuente misma del terror que ha perdido el rumbo y sólo puede
balbucear el discurso de la muerte.8
La misma continuidad histórica liga el asesinato del general
Carlos Prats, durante el anterior gobierno, con el secuestro y muerte
del general Juan José Torres, Zelmar Michelini, Héctor
Gutiérrez Ruíz y decenas de asilados en quienes se ha
querido asesinar la posibilidad de procesos democráticos en Chile,
Boliva y Uruguay.9
La segura participación en esos crímenes del Departamento
de Asuntos Extranjeros de la Policía Federal, conducido por oficiales
becados de la CIA a través de la AID, como los comisarios Juan
Gattei y Antonio Gettor, sometidos ellos mismos a la autoridad de Mr.
Gardener Hathaway, Station Chief de la CIA en Argentina, es semillero
de futuras revelaciones como las que hoy sacuden a la comunidad internacional
que no han de agotarse siquiera cuando se esclarezcan el papel de esa
agencia y de altos jefes del Ejército, encabezados por el general
Menéndez, en la creación de la Logia Libertadores de América,
que reemplazó a las 3 A hasta que su papel global fue asumido
por esa Junta en nombre de las 3 Armas.
Este cuadro de exterminio no excluye siquiera el arreglo personal de
cuentas como el asesinato del capitán Horacio Gándara,
quien desde hace una década investigaba los negociados de altos
jefes de la Marina, o del periodista de "Prensa Libre" Horacio
Novillo apuñalado y calcinado, después que ese diario
denunció las conexiones del ministro Martínez de Hoz con
monopolios internacionales.
A la luz de estos episodios cobra su significado final la definición
de la guerra pronunciada por uno de sus jefes: "La lucha que libramos
no reconoce límites morales ni naturales, se realiza más
allá del bien y del mal".10
5. Estos hechos,
que sacuden la conciencia del mundo civilizado, no son sin embargo los
que mayores sufrimientos han traído al pueblo argentino ni las
peores violaciones de los derechos humanos en que ustedes incurren.
En la política económica de ese gobierno debe buscarse
no sólo la explicación de sus crímenes sino una
atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con la miseria
planificada.
En un año han reducido ustedes el salario real de los trabajadores
al 40%, disminuido su participación en el ingreso nacional al
30%, elevado de 6 a 18 horas la jornada de labor que necesita un obrero
para pagar la canasta familiar11, resucitando así formas de trabajo
forzado que no persisten ni en los últimos reductos coloniales.
Congelando salarios a culatazos mientras los precios suben en las puntas
de las bayonetas, aboliendo toda forma de reclamación colectiva,
prohibiendo asambleas y comisioncs internas, alargando horarios, elevando
la desocupación al récord del 9%12 prometiendo aumentarla
con 300.000 nuevos despidos, han retrotraído las relaciones de
producción a los comienzos de la era industrial, y cuando los
trabajadores han querido protestar los han calificados de subversivos,
secuestrando cuerpos enteros de delegados que en algunos casos aparecieron
muertos, y en otros no aparecieron.13
Los resultados de esa política han sido fulminantes. En este
primer año de gobierno el consumo de alimentos ha disminuido
el 40%, el de ropa más del 50%, el de medicinas ha desaparecido
prácticamente en las capas populares. Ya hay zonas del Gran Buenos
Aires donde la mortalidad infantil supera el 30%, cifra que nos iguala
con Rhodesia, Dahomey o las Guayanas; enfermedades como la diarrea estival,
las parasitosis y hasta la rabia en que las cifras trepan hacia marcas
mundiales o las superan. Como si esas fueran metas deseadas y buscadas,
han reducido ustedes el presupuesto de la salud pública a menos
de un tercio de los gastos militares, suprimiendo hasta los hospitales
gratuitos mientras centenares de médicos, profesionales y técnicos
se suman al éxodo provocado por el terror, los bajos sueldos
o la "racionalización".
Basta andar unas horas por el Gran Buenos Aires para comprobar la rapidez
con que semejante política la convirtió en una villa miseria
de diez millones de habitantes. Ciudades a media luz, barrios enteros
sin agua porque las industrias monopólicas saquean las napas
subtérráneas, millares de cuadras convertidas en un solo
bache porque ustedes sólo pavimentan los barrios militares y
adornan la Plaza de Mayo , el río más grande del mundo
contaminado en todas sus playas porque los socios del ministro Martínez
de Hoz arrojan en él sus residuos industriales, y la única
medida de gobierno que ustedes han tomado es prohibir a la gente que
se bañe.
Tampoco en las metas abstractas de la economía, a las que suelen
llamar "el país", han sido ustedes más afortutunados.
Un descenso del producto bruto que orilla el 3%, una deuda exterior
que alcanza a 600 dólares por habitante, una inflación
anual del 400%, un aumento del circulante que en solo una semana de
diciembre llegó al 9%, una baja del 13% en la inversión
externa constituyen también marcas mundiales, raro fruto de la
fría deliberación y la cruda inepcia.
Mientras todas las funciones creadoras y protectoras del Estado se atrofian
hasta disolverse en la pura anemia, una sola crece y se vuelve autónoma.
Mil ochocientos millones de dólares que equivalen a la mitad
de las exportaciones argentinas presupuestados para Seguridad y Defensa
en 1977, cuatro mil nuevas plazas de agentes en la Policía Federal,
doce mil en la provincia de Buenos Aires con sueldos que duplican el
de un obrero industrial y triplican el de un director de escuela, mientras
en secreto se elevan los propios sueldos militares a partir de febrero
en un 120%, prueban que no hay congelación ni desocupación
en el reino de la tortura y de la muerte, único campo de la actividad
argentina donde el producto crece y donde la cotización por guerrillero
abatido sube más rápido que el dólar.
6. Dictada por el Fondo Monetario Internacional según una receta
que se aplica indistintamente al Zaire o a Chile, a Uruguay o Indonesia,
la política económica de esa Junta sólo reconoce
como beneficiarios a la vieja oligarquía ganadera, la nueva oligarquía
especuladora y un grupo selecto de monopolios internacionales encabezados
por la ITT, la Esso, las automotrices, la U.S.Steel, la Siemens, al
que están ligados personalmente el ministro Martínez de
Hoz y todos los miembros de su gabinete.
Un aumento del 722% en los precios de la producción animal en
1976 define la magnitud de la restauración oligárquica
emprendida por Martínez de Hoz en consonancia con el credo de
la Sociedad Rural expuesto por su presidente Celedonio Pereda: "Llena
de asombro que ciertos grupos pequeños pero activos sigan insistiendo
en que los alimentos deben ser baratos".14
El espectáculo de una Bolsa de Comercio donde en una semana ha
sido posible para algunos ganar sin trabajar el cien y el doscientos
por ciento, donde hay empresas que de la noche a la mañana duplicaron
su capital sin producir más que antes, la rueda loca de la especulación
en dólares, letras, valores ajustables, la usura simple que ya
calcula el interés por hora, son hechos bien curiosos bajo un
gobierno que venía a acabar con el "festín de los
corruptos".
Desnacionalizando bancos se ponen el ahorro y el crédito nacional
en manos de la banca extranjera, indemnizando a la ITT y a la Siemens
se premia a empresas que estafaron al Estado, devolviendo las bocas
de expendio se aumentan las ganancias de la Shell y la Esso, rebajando
los aranceles aduaneros se crean empleos en Hong Kong o Singapur y desocupación
en la Argentina. Frente al conjunto de esos hechos cabe preguntarse
quiénes son los apátridas de los comunicados oficiales,
dónde están los mercenarios al servicio de intereses foráneos,
cuál es la ideologia que amenaza al ser nacional.
Si una propaganda abrumadora, reflejo deforme de hechos malvados no
pretendiera que esa Junta procura la paz, que el general Videla defiende
los derechos humanos o que el almirante Massera ama la vida, aún
cabría pedir a los señores Comandantes en Jefe de las
3 Armas que meditaran sobre el abismo al que conducen al país
tras la ilusión de ganar una guerra que, aún si mataran
al último guerrillero, no haría más que empezar
bajo nuevas formas, porque las causas que hace más de veinte
años mueven la resistencia del pueblo argentino no estarán
dcsaparecidas sino agravadas por el recuerdo del estrago causado y la
revelación de las atrocidades cometidas.
Estas son las reflexiones que en el primer aniversario de su infausto
gobierno he querido hacer llegar a los miembros de esa Junta, sin esperanza
de ser escuchado, con la certeza de ser perseguido, pero fiel al compromiso
que asumí hace mucho tiempo de dar testimonio en momentos difíciles.
Rodolfo Walsh. -
C.I. 2845022
Buenos Aires, 24 de marzo de 1977.
NOTAS
1 Desde
enero de 1977 la Junta empezó a publicar nóminas incompletas
de nuevos detenidos y de "liberados" que en su mayoría
no son tales sino procesados que dejan de estar a su disposición
pero siguen presos. Los nombres de millares de prisioneros son aún
secreto militar y las condiciones para su tortura y posterior fusilamiento
permanecen intactas.
2 El dirigente
peronista Jorge Lizaso fue despellejado en vida, el ex diputado radical
Mario Amaya muerto a palos, el ex diputado Muñiz Barreto desnucado
de un golpe. Testimonio de una sobreviviente: "Picana en Ios brazos,
las manos, los muslos, cerca de Ia boca cada vez que lloraba o rezaba...
Cada veinte minutos abrían la puerta y me decían que me
iban hacer fiambre con la máquina de sierra que se escuchaba".
3 "Cadena
Informativa", mensaje Nro. 4, febrero de 1977.
4 Una versión
exacta aparece en esta carta de los presos en la Cárcel de Encausados
al obispo de Córdoba, monseñor Primatesta: "El 17
de mayo son retirados con el engaño de ir a la enfermería
seis compañeros que luego son fusilados. Se trata de Miguel Angel
Mosse, José Svagusa, Diana Fidelman, Luis Verón, Ricardo
Yung y Eduardo Hernández, de cuya muerte en un intento de fuga
informó el Tercer Cuerpo de Ejército. El 29 de mayo son
retirados José Pucheta y Carlos Sgadurra. Este úItimo
había sido castigado al punto de que no se podía mantener
en pie sufriendo varias fracturas de miembros. Luego aparecen también
fusilados en un intento de fuga".
5 En los
primeros 15 días de gobierno militar aparecieron 63 cadáveres,
según los diarios. Una proyección anual da la cifra de
1500. La presunción de que puede ascender al doble se funda en
que desde enero de 1976 la información periodística era
incompleta y en el aumento global de la represión después
del golpe. Una estimación global verosímil de las muertes
producidas por la Junta es la siguiente. Muertos en combate: 600. Fusilados:
1.300. Ejecutados en secreto: 2.000. Varios. 100. Total: 4.000.
6 Carta
de Isaías Zanotti, difundida por ANCLA, Agencia Clandestina de
Noticias.
7 "Programa"
dirigido entre julio y diciembre de 1976 por el brigadier Mariani, jefe
de la Primera Brigada Aérea del Palomar. Se usaron transportes
Fokker F-27.
8 El canciller
vicealmirante Guzzeti en reportaje publicado por "La Opinión"
el 3-10-76 admitió que "el terrorismo de derecha no es tal"
sino "un anticuerpo".
9 El general
Prats, último ministro de Ejército del presidente Allende,
muerto por una bomba en setiembre de 1974. Los ex parlamentarios uruguayos
Michelini y Gutiérrez Ruiz aparecieron acribillados el 2-5-76.
El cadáver del general Torres, ex presidente de Bolivia, apareció
el 2-6-76, después que el ministro del Interior y ex jefe de
Policía de Isabel Martínez, general Harguindeguy, lo acusó
de "simular" su secuestro.
10 Teniente
Coronel Hugo Ildebrando Pascarelli según "La Razón"
del 12-6-76. Jefe del Grupo I de Artillería de Ciudadela. Pascarelli
es el presunto responsable de 33 fusilamientos entre el 5 de enero y
el 3 de febrero de 1977.
11 Unión
de Bancos Suizos, dato correspondiente a junio de 1976. Después
la situación se agravó aún más.
12 Diario
"Clarín".
13 Entre
los dirigentes nacionales secuestrados se cuentan Mario Aguirre de ATE,
Jorge Di Pasquale de Farmacia, Oscar Smith de Luz y Fuerza. Los secuestros
y asesinatos de delegados han sido particularmente graves en metalúrgicos
y navales.
14 Prensa Libre, 16-12-76.
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