AL
PUEBLO DE FUENTE VAQUEROS GRANADA
FEDERICO
GARCÍA LORCA
|
Producción Periodística Villa Crespo Digital
19 de mayo del 2011
MEDIO PAN
Y UN LIBRO
Discurso de Federico
García Lorca al inaugurar la biblioteca de su pueblo
Alocución de Federico García Lorca al pueblo de Fuente
Vaqueros (Granada) en septiembre de 1931:
"Cuando alguien
va al teatro, a un concierto o a una fiesta de cualquier índole
que sea, si la fiesta es de su agrado, recuerda inmediatamente y lamenta
que las personas que él quiere no se encuentren allí.
«Lo que le gustaría esto a mi hermana, a mi padre»,
piensa, y no goza ya del espectáculo sino a través de
una leve melancolía. Ésta es la melancolía que
yo siento, no por la gente de mi casa, que sería pequeño
y ruin, sino por todas las criaturas que por falta de medios y por desgracia
suya no gozan del supremo bien de la belleza que es vida y es bondad
y es serenidad y es pasión.
"Por eso no
tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro, que son infinitos,
y por eso estoy aquí honrado y contento de inaugurar esta biblioteca
del pueblo, la primera seguramente en toda la provincia de Granada.
"No sólo
de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en
la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan
y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente
hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás
las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos.
Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres
sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque
lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado,
es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.
"Yo tengo mucha
más lástima de un hombre que quiere saber y no puede,
que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente
con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia
de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque
son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde
están esos libros?
"¡Libros!
¡Libros! Hace aquí una palabra mágica que equivale
a decir: «amor, amor», y que debían los pueblos pedir
como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando
el insigne escritor ruso Fedor Dostoyevsky, padre de la revolución
rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado
del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de
nieve infinita; y pedía socorro en carta a su lejana familia,
sólo decía: «¡Enviadme libros, libros, muchos
libros para que mi alma no muera!». Tenía frío y
no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua:
pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para
subir la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la
agonía física, biológica, natural, de un cuerpo
por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía
del alma insatisfecha dura toda la vida.
"Ya ha dicho
el gran Menéndez Pidal, uno de los sabios más verdaderos
de Europa, que el lema de la República debe ser: «Cultura».
Cultura porque sólo a través de ella se pueden resolver
los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto
de luz".
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