LAS PIRÁMIDES DE CARAL EN PERÚ
Por (Paolo Aguilar
/ EFE) enviado por Haydeé Dessal especial para Villa Crespo
Digital
16 de noviembre
del 2011
La
ciudad más antigua de América ya tenía construcciones
antisísmicas hace 5.000 años
Panorámica de las pirámides de Caral, en medio del
desierto, 200 kilómetros al norte de Lima (Perú).

Caral (en Perú)
tenía expertos con conocimientos avanzados en genética
agraria.
Esta "ciudad sagrada" cuenta con 32 pirámides que
pueden llegar a resistir hasta un sismo de 7,5 de magnitud.
La civilización
caral tuvo su apogeo en el periodo Precerámico, la misma
época de las pirámides de Egipto.
En medio del
desierto al norte de Lima (Perú), las investigaciones sobre
la ciudad de Caral, la más antigua de América, siguen
desvelando enigmas y ahora han permitido determinar que hace 5.000
años ya hubo construcciones antisísmicas y un conocimiento
avanzado de la genética agraria.
Caral, ubicada
a 200 kilómetros de Lima y declarada en 2009 por la Unesco
Patrimonio de la Humanidad, fue una compleja sociedad que se desarrolló
entre los años 3.000 y 1.800 antes de Cristo, en el periodo
denominado Precerámico, coetáneo con la época
de las pirámides de Egipto.
Este fin de semana
se celebraron 17 años del inicio de las investigaciones en
esta civilización primigenia, según destacó
la arqueóloga peruana Ruth Shady, descubridora y encargada
del proyecto.
En la llamada
"ciudad sagrada", el trabajo diario de arqueólogos,
arquitectos e ingenieros pretende demostrar que los antiguos peruanos
"no han sido solo artesanos, sino que han sido también
profesionales interesados en el conocimiento científico".
"Y lo desarrollaron con éxito en la ingeniería,
astronomía y genética agraria", señaló
Shady mientras recorría Caral.
Pirámides
a prueba de terremotos
La ciudad presenta 32 pirámides truncadas de diferentes dimensiones
que, según los últimos estudios, cuentan con una tecnología
en construcción que puede resistir hasta un sismo de 7,5
de magnitud.
"Las bases
de cada pirámide son tan sólidas que se mantienen
hasta nuestros días", precisó el arqueólogo
peruano Igor Vela.
Investigaciones
en genética agraria
Lo mismo sucede con los sorprendentes avances en genética
agraria: "En Caral, hay cuatro colores naturales de algodón:
rojo, beige, crema, marrón. ¿Cómo los obtuvieron?
Tuvieron que investigar para llegar a ello", afirmó
Shady.
La ciudad recibe
a unos 45.000 visitantes al añoLas investigaciones en el
sitio arqueológico, iniciadas en 1994 con escasa financiación
y con la colaboración de cinco jóvenes arqueólogos,
implican hoy a unas 400 personas y un presupuesto anual de 5,5 millones
de dólares, unos 3,9 millones de euros.
Según
Shady, "el patrimonio arqueológico es una de las principales
fortalezas que tiene Perú", por ello, el proyecto busca
involucrar a las poblaciones aledañas en su crecimiento,
ya que la ciudad recibe a unos 45.000 visitantes al año.
"No solo
apostamos por un aspecto del desarrollo, sino que queremos que este
sea integral. La idea es generar en el área norcentral de
Lima un polo de desarrollo", aseveró la arqueóloga,
que quiere evitar que se repitan las experiencias que no tuvieron
en cuenta a la población actual en otras zonas turísticas
del país.
Las investigaciones
pretenden que "se conozcan los avances en el conocimiento desde
que se formó la civilización caral y cómo esta
influyó en otras culturas hasta el periodo inca, incluso",
dijo Shady.
Una sociedad
adelantada a su tiempo
La civilización Caral tuvo un desarrollo precoz en comparación
con otras que había en el continente, y su declive, según
las investigaciones, se debió a los severos cambios climáticos
que se presentaron al término de su período de esplendor.
El declive de
la civilización caral se debió a los cambios climáticos.
Se considera que 130 años de escasez de agua, junto a los
movimientos telúricos y la presencia de arena en los campos
de cultivo, producidos por los cambios climáticos, generaron
una crisis social que enfrentó a la población con
los dirigentes políticos religiosos.
Las autoridades del Ministerio de Cultura de Perú celebraron
este fin de semana el 17 aniversario del inicio de las investigaciones,
con una tradicional ceremonia de pago a la tierra, una costumbre
ancestral que tiene como objetivo agradecer a la "madre tierra"
por lo que provee.
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