DESNUTRICIÓN EN LAS COMUNIDADES INDÍGENAS
EN EL NOROESTE
Producción
de Haydeé Dessal especial para Villa Crespo Digital
24 de octubre
del 2011
Una mirada al
corazón del hambre en Argentina
Cuando se va
tras la pista de la desnutrición en comunidades indígenas
en el noroeste de Argentina, lo que más impacta es la mirada
de desesperanza que se observa en muchos de los habitantes.
Y es que en esta zona norte de la provincia de Salta, cerca de Bolivia,
la pobreza no se puede disimular.
En lo que va
de año al menos 10 niños han muerto en esta región
por problemas directos o indirectos de desnutrición, el doble
de todo el 2010.
El problema afecta principalmente a la comunidad Wichi, de unas
30.000 personas, distribuidas a lo largo de unas 200 pequeñas
aldeas o caseríos en la provincia.
Muchas comunidades
no tienen agua corriente ni cloacas.Las de los Wichi son viviendas
endebles, sin paredes, cubiertas con sábanas, situadas en
medio de barriales.
Las autoridades, médicos y organizaciones no gubernamentales
dicen que hay varias causas que explican las muertes de los niños.
Pero todos coinciden en el propio argumento del Wichi: los bosques
de donde obtenían sus alimentos fueron aplanados por la agricultura.
Lo irónico
es que fueron estos mismos campos de cultivos los que en el último
lustro convirtieron a Argentina en uno de los mayores exportadores
de alimentos del mundo y que impulsaron el crecimiento de 9,5% del
PIB que tuvo el país el año pasado.
Rabia
"Yo lo único que sé es que es por falta de alimentos.
Muchas veces el trabajo no nos da suficiente para comprar lo necesario",
contó a BBC Mundo Marcelino Pérez, cacique de una
comunidad llamada Lapacho II, en las afueras un pueblo llamado Tartagal.
A Marcelino Pérez
se le murió un nieto.Marcelino no sólo está
enterado del problema de desnutrición, vivió sus consecuencias
en carne propia. Su nieto murió hace algunas semanas por
una diarrea, pero que se complicó por la falta de nutrientes
en su cuerpo.
Su rostro no es triste ni compungido al recordar el hecho. Más
bien es de resignación. Luego vuelve la mirada de desesperanza
que pasa ligeramente a la rabia a medida que Marcelino se suelta
a hablar.
"Nosotros
tenemos aquí a chiquitos muriéndose de hambre y aquí
al lado está toda esa comida. Yo me pregunto ¿a dónde
va?", señala.
La respuesta para Marcelino es China. Al lado de Lapacho II, como
en toda la región, hay miles de hectáreas de plantaciones
de soja o maíz cuyo destino suele ser el mercado chino.
Todos estos cultivos ahora están en el lugar de lo que durante
siglos fueron bosques. Según el gobierno regional de Salta,
entre 1998 y 2005 la deforestación para el campo llegó
a unas 600.000 hectáreas, algo así como cuatro veces
la Ciudad de México.
Nueva
vida
Para el Wichi eso fue un cambio radical en su forma de vida. Esta
es una tribu milenaria que estaba acostumbrada a vivir de los bosques
por su naturaleza de recolectores y cazadores, en especial de frutas
altas en proteína o del pescado del río.
Ahora su principal fuente de alimento son los comedores gubernamentales
o los subsidios que reciben.
Los pobladores
dependen del gobierno."Antes de tener este problema de desnutrición
podíamos ir al monte a buscar alimento, y con eso nos manteníamos.
Ya no", señaló Marcelino.
En el viaje efectuado
por la región, BBC Mundo pudo constatar la existencia de
kilómetros y kilómetros de campos agrícolas
de grandes corporaciones. Incluso hay comunidades indígenas
que son prácticamente "islas" dentro de una plantación,
cuyas vías de acceso son a través de los sembradíos.
"La etnia
Wichi ha sufrido particularmente el problema de desnutrición.
Por su carácter de recolectores han sufrido el desmonte",
señaló a BBC Mundo el ministro de Salud de Salta,
Luis Gabriel Chagra Dib.
Otros factores
Las autoridades no clasifican necesariamente cada muerte infantil
como desnutrición. Muchas veces queda registrada la causa
de muerte (diarrea o deshidratación) pero no el verdadero
origen.
Al menos 10 indígenas
Wichi mueren por problemas relaciones con la desnutrición
en lo que va de año
260.000 niños
argentinos menores de cinco años sufren de algún grado
de desnutrición
Unos 2 millones de argentinos no tiene garantizado la alimentación
diaria.
"La falta
adecuada de los nutrientes que necesitan colaboran en esas muertes",
admite el director de salud social de la provincia de salta, Enrique
Heredia.
"Otra cosa que influye es que muchas veces las comunidades
indígenas están en zonas muy remotas y cuando tienen
un problema con un niño creen que se va a mejorar y no alertan
de manera temprana", afirma.
Heredia visita
regularmente a los caseríos Wichi para brindar atención
médica gratuita. Y asegura que la falta de condiciones sanitarias
hace que un niño, sobre todo si carece de la nutrición
adecuada, puede sufrir un riesgo mortal de alguna infección
o enfermedad corriente.
El gobierno de
Salta afirma que en los últimos años la mortalidad
infantil viene en descenso, y el ministro de Salud asegura que por
el hecho de que la provincia se encuentra en medio de una campaña
electoral el problema ha sido magnificado por algunos medios.
"Sin embargo, estamos conscientes de la situación, sabemos
que hay un problema, y estamos desde hace tiempo trabajando en ello",
señaló Chagra Dib.
La "sojización"
argentina acabó con los bosques.
Las autoridades
de la provincia ya entraron en contacto con la UNICEF, el programa
de atención infantil de Naciones Unidas, para obtener apoyo
que permita a los Wichi adaptarse a una dieta que les dejó
la deforestación.
Según
la Cooperadora para la Nutrición Infantil (Conin) al menos
un cuarto de millón de niños en Argentina sufre algún
grado de desnutrición.
Pero la diferencia para el Wichi es que ha sido el llamado progreso
económico el que le profundizó sus problemas.
FUENTE: BBC -
Vladimir Hernández BBC Mundo, Argentina, martes, 26 de abril
de 2011.
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