ARTE  Y CULTURA
POESÍA Y LETRAS MUSICALES
SILVIO RODRÍGUEZ Y GENTILEZA DE INVENTIVA SOCIAL

21 de julio del 2006

DERECHO HUMANO
Silvio Rodríguez

Pido que no me miren bien,
pido que no me miren mal.
Yo pido, pues, que no me admiren
yo pido, pues, que no me sigan
que sólo estoy cantando un poco
por cantar.
Pido una noche bien sencilla,
pido una noche bien humilde
para mí.
Pido una noche bien pequeña
para estar
solo.

Quién me lo iba a decir
cuando buscaba junto al mar
caracoles de dolor.
Si me llegan a conocer
por aquel tiempo
¡Ay, de mí!
Hubiera sido hazmerreír
y no yo.
Y todo es culpa de mis manos
—no han visto de cerca mis manos—
aún son de metal
duro y blando como yo.

Quién quiere hoy venirme a ver,
quién quiere sentirme dormir,
quién me quiere conocer,
quién me va a decir que me conoce
y pondrá sus manos al fuego
para quemarse hasta el recuerdo.

Quién quiere feria con desastre,
quién quiere un beso del recelo,
quién quiere más
y me deja luego en paz.
Ya.

Qué esperan del hombre inferior,
qué esperan del hombre común
que no sabe del amor.
Si sólo somos espejismos
resumen en efervescencia,
besos prohibidos a la puerta del sol.
Qué esperan, pues, de una sombrilla
con colores de pesadilla.
Fuera de mí
y no miren para atrás.
Fuera de aquí
y no miren para mí.
Más.


Enviado por: Haydeé Dessal madrugada2002@yahoo.com.ar

HISTORIA DE LAS SILLAS
Silvio Rodríguez

En el borde del camino hay una silla
la rapiña merodea aquel lugar.
La casaca del amigo esta tendida
el amigo no se sienta a descansar.
Sus zapatos de gastados son espejos
que le queman la garganta con el sol
y a través de su cansancio pasa un viejo
que le seca con la sombra el sudor.

En la punta del amor viaja el amigo
en la punta más aguda que hay que ver.
Esa punta que lo mismo cava en tierra
que en las ruinas, que en un rastro de mujer.
Es por eso que es soldado y es amante
es por eso que es madera y es metal
es por eso que lo mismo siembra rosas
que razones de bandera y arsenal.

El que tenga una canción tendrá tormenta
el que tenga compañía, soledad.
El que siga un buen camino tendrá sillas
peligrosas que lo inviten a parar.
Pero vale la canción buena tormenta
y la compañía vale soledad
siempre vale la agonía de la prisa
aunque se llene de sillas la verdad.


Enviado por: Haydeé Dessal madrugada2002@yahoo.com.ar



PARÁFRASIS/ LÍMITES *

Hay un verso de Neruda que no volveré a recitar,

un sendero pirenaico que mis pies no hollarán;

hay un rostro dormido que ya no podré contemplar,

el eco de una voz lejana que nunca escucharé.

Hay un nombre que no volveré a susurrar,

una canción desafinada que jamás cantaré,

nocturnas carreteras que no he de transitar.

Mientras escribo, la vida sucede.

Irrecuperable.

*de Sergio Borao Llop. sergiobllop@yahoo.es

Mientras, la vida sucede...

El conjuro de la noche*

I
La noche está de mi lado: es la noche de la magia. La luna nueva está en el centro del cenit asediada por un ejército de estrellas, sopla el viento del oriente, sube el canto del cenzontle. Huele a musgo, incienso, sal y hierba. Huele a ti.

II
La noche está de mi lado, y no me falta nada. Olfateo al lobo con sus ojos tibios, al acecho de mi alma corrompida. Llueve en el desierto jade, ámbar y un corazón en la garganta. Es la hora del ensueño, es la hora del olvido.

III
La noche está de mi lado: luz y sombra la acompañan. Cardo o ceniza bajo la luna clara, a la sombra del árbol. Destierro el vestido blanco de mi cuerpo dividido, desabrocho mi piel y unto rosas, sándalo y miel. Es la noche del presagio, es la hora del conjuro.


Arribo a tu voz sin viento,
surco en tus ojos fuera de todo titubeo,
oscilo en tu mirada sin huellas de vacío,
palomas tus pupilas,
luna menguante,
néctar tu boca,
fuego nuevo,
sol creciente...
detengo este instante para que nadie nos vea.
Me pierdo en ti.


Bajo tu piel germinan las caricias alcalinas,
advierto en tu océano la quietud del silencio,
me apodero de tu cuerpo -lluvia clara, rancia y muda-,
soy tus manos, soy tu luz, soy tu ausencia,
deshojo tus ramas que anuncian sueños compartidos.
Amanece, que no quede duda:
desperté en ti...



Otro secreto de la noche*

Tus manos tibias acarician
mis labios húmedos.
Tiemblan al desprender el himen
de esta piel que tanto esperas.
Suave pétalo del rocío
que da la calma.
Con un beso me abres el infinito
en el nudo de los vientos.
Dos estrellas de cinco puntas
alrededor de mi ombligo.
Clave de hojas en sombra sobre tu deseo.
Luz sin sol, sí, en la línea de tu espalda.



Un estigma*

Dos cuerpos desdibujan el aire,
los amantes se descubren, se miran.
La luna palpita fulgurante y redonda.

Se habitan, se abre una pausa,
el mundo queda suspendido.
Agua y piel, amarras de misterio,
entre sábanas sus nombres. ¿Dónde la luz?

El silencio, una huella,
musita una mariposa en las tinieblas.

Oscila el paraíso,
las aves cantan.
Como rompecabezas,
vertidos en la lluvia,
dos cuerpos, un estigma.


Sin fronteras*

Despojé mis ropas,
derramó el río.
Tus manos buscaban la hendidura del deseo
donde todo se pierde
y te prodigas en la nada.

Abrí el capullo en la noche ajena
destilaron los aromas,
deshojaste los pétalos,
aún florecía el otoño,
y me hiciste tuya con la marea rota.

Cuando la luna cubría el barro
asomaron alas de mis pupilas,
bajaste la cuesta por las calles claras
disipando las cadenas del naufragio.

Busco las cenizas de tu nombre
bordado de musgo en las sábanas blancas.
Se han deshilado los días de trigo
en el ceñido tiempo de la orilla.

Se cerraron los surcos de las aves
y en mi piel se extinguen las tinieblas.
He perdido la línea del futuro
al posarme en el filo del vacío.

Algo se borra en la tarde abril,
el tiempo reposa en el reloj
y soy en ti un diluvio sin fronteras.

Escribo en ti*

La tierra se detiene en tu centro,
te desnudo para vestirte con versos,
escribo en sepia por tus pliegues,
nombro tus pasos,
esculpo silencios,
sigo tus huellas
y en tu luz se apagan mis sombras.

Entré a tu plaza vacía*

Entré a tu plaza vacía,
silenciosa, vacilante y guerrera.

En los campos de trigales
encontré tus ojos livianos de refugio
perdidos en la noche.

Caminé por las tardes angostas,
húmeda, pegada a ti,
como espiga sin nombre ni luna.

Tus manos no caben en el mundo,
por eso dibujan mis canciones
y el fruto que deshojas a la orilla del almendro.

Al abrir tu casa, volaron los pájaros,
festejamos la claridad
y el devenir de la mañana.

*Poemas de Lady López Zepeda

FUENTE: Coiro - Inventiva social




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