2018

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VILLA CRESPO / INVESTIGACIÓN SOBRE LOS DETENIDOS DESAPARECIDOS Y ASESINADOS

 

DERECHOS HUMANOS
VILLA CRESPO: INVESTIGACIÓN
LAS CAUSAS Y EFECTOS

Por Elena Luz González Bazán * especial para Villa Crespo Digital

29 de marzo del 2018 *

Esta investigación fue entregada al cumplirse los 30 años. Actualizada y verificada nuevamente.

TODOS ELLOS SON RAZÓN SUFICIENTE…

"La historia es duración. No vale el grito aislado, por muy largo que sea su eco; vale la prédica constante, continua, persistente.
No vale la idea perfecta, absoluta, abstracta, indiferente a los hechos, a la realidad cambiante y móvil; vale la idea germinal, concreta, dialéctica, operante, rica en potencia y capaz de movimiento".
José Carlos Mariátegui, Aniversario y Balance, 1928.

El barrio de Villa Crespo nace al influjo de la industrialización primaria, basada en una fábrica del calzado y luego curtiembres, fábricas textiles, metalúrgicas, talleres de costura, del vestido y otras, allá por fines del siglo XIX y principios del XX.

Un barrio que se va conformando y mutando, las chimeneas van marcando el ritmo a los villacrespenses. Conventillos, inquilinatos, lugares humildes donde la familia obrera buscaba su lugar de descanso luego de largas jornadas. Es decir, el barrio fue rodeando la zona industrial. Ese rodeo generó clubes, centros vecinales, parroquias de distintos credos, bibliotecas, círculos literarios, mutuales, cooperativas, y así. Desde la actividad de este conjunto de organizaciones aparecieron poetas, escritores, ensayistas, narradores, músicos, cantores.
La sociedad villacrespense paría su impronta cultural que iría a contribuir a la porteña.

El Maldonado fue entubado a partir de 1930 por Obras Sanitarias de la Nación, la obra se terminó en 1936. A pesar de ello, por falencias antiguas, el barrio continuó soportando inundaciones; pero para ese momento el progreso fue importante trayendo alivio al barrio. La obra de la línea B del subte fue comenzada en la década del 30. El subte, los tranvías y trenes eran los medios de transporte que le brindaron comunicación e impulso al barrio, aquella barriada cambió, con el tiempo, igual que las transformaciones que sufrió el país.

En el espacio geográfico de Villa Crespo, durante la dictadura militar que se inicia en marzo de 1976, desaparecieron muchos trabajadores y estudiantes, adolescentes y madres embarazadas, militantes y activistas sindicales, otros fueron asesinados en sus lugares de trabajo. Si bien la lista detectada es extensa, creemos, firmemente, que debe haber más desaparecidos y asesinados por la última dictadura militar.

De algunos, por fruto de la investigación hemos recopilado retratos, fotos y algunas pequeñas historias que nos han ayudado a conocerlos mejor, de otros, lamentablemente, sólo cuando fueron desaparecidos y algunos testimonios de ese momento, de otros ni siquiera eso, ni rastros para seguir desbrozando el malezal del olvido, o de campos de concentración que los vieran pasar.
En la faena de amar estas listas encontramos familias, matrimonios, parejas, hermanos arrancados y sepultados en las catacumbas de la dictadura. Forman parte de la lista 2 adolescentes de 17 años, a los cuales no se los respetó en lo más mínimo su minoridad. A cinco compañeras les arrancaron sus hijos luego de nacer, una perdió el embarazo por las torturas. Otro de los casos fue el acoso y asedio monstruoso del represor Simón Miara que golpeaba al marido salvajemente para lograr el consentimiento de sexo por parte de la detenida, Laura Lía Crespo de Moya.

Todas estas mujeres fueron trasladadas a un destino nunca revelado Los bebés, hoy jóvenes siguen siendo buscados por sus familiares y las Abuelas. En el caso de una de ellas aparece claramente la T de trasladada. Como en otros casos figura el traslado. Hay un caso de un detenido-desaparecido pasado a disposición del P.E.N. Poder Ejecutivo Nacional y luego trasladado.
Los campos de concentración que conocieron su paso son variados: la ESMA, Pozo de Banfield, Club Atlético, El Banco, Pozo de Quilmes, Entre Tapiales y Morón, El Vesubio, Olimpo, Automotores Orletti, La Cacha, Regimiento 3 Infantería, calle Franklin 943, circuito Camps y otros.

La mayoría es de nacionalidad argentina, hay un adolescente paraguayo, un joven chileno y un desaparecido japonés, cuya inmigración tuvo importancia en nuestro barrio, aunque pequeña comparada con la italiana o española, pero en este lugar afincaron las tintorerías como forma de trabajo.

LAS CARACTERÍSTICAS DE LOS DESAPARECIDOS EN VILLA CRESPO

¨Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos¨
Evangelio según San Juan 15:13

Muchos de ellos vivían en el barrio, otros, en forma transitoria o desde hacía tiempo, otros paraban provisoriamente en los lugares donde fueron secuestrados y a otros se los arrancó de la vía pública. En 1974 un desaparecido o asesinado, 1975, cuatro desaparecidos o asesinados, en 1976, 33 personas desaparecidas o asesinadas, en 1977, 29 personas y en 1978, 7 desaparecidos y en 1979, 2 y dos sin fecha.

En algunas de las historias, encontramos hermanos y hermanas, cuñados y cuñadas desaparecidos, algunos ¨chupados¨ (en la jerga represiva) semanas antes y luego desaparecidos los que estaban en el barrio.

De la lista de 78 detenidos-desaparecidos, hay un compañero aparecido, pero seguía figurando como desaparecido, constatado al 21 de marzo del 2010. También se ha podido verificar en otras listas de organizaciones defensoras del proceso militar que hay nombres mencionados como detenidos-desaparecidos, sosteniendo, además, estas asociaciones, que viven en España. Sólo cuatro detenidos-desaparecidos que relevamos no fueron encontrados en los listados. Están porque también está claro que no todos fueron denunciados en condición de tal.

El terror asoló esencialmente entre 1976 y 1977, aquí está el grueso de las detenciones, después mermó. La reconstrucción es penosa, continúa, aquí no termina, los datos aportados son los actuales y otros siguieron proporcionando información para que podamos recuperar esta memoria colectiva.
Como dice Tolstoi: pinta tu aldea y pintarás el mundo. He tratado de pintar la historia de Villa Crespo, ella, es la historia de una aldea-barrio, de una misma realidad que azotó el país.

Hay que señalar algo más: La Capital Federal, hoy ciudad Autónoma de Buenos Aires, fue la segunda en importancia según la concepción de los represores, seguida de Tucumán. Esta concepción figura en las órdenes represivas como Prioridad 2.

En la Directiva Nº 404/75 (Lucha contra la subversión) el Comandante General del Ejército, en octubre de 1975, daba las primeras directivas. La finalidad era poner en ejecución inmediata las medidas y acciones previstas por el Consejo de Defensa en la Directiva Nº 1/75 para la lucha contra la subversión.

En su punto 3 sostiene que, el Consejo de Defensa mantendrá una reserva estratégica a emplear con un preaviso de 24 horas, en las siguientes zonas por orden de prioridad:
Prioridad 1: Tucumán
Prioridad 2: Capital Federal - La Plata
Prioridad 3: Córdoba
Prioridad 4: Rosario/Santa Fe.

Otros de los datos para aclarar es que en lo que fue el trabajo de la Conadep (Comisión Nacional sobre Desaparición de Personas) registra que antes del golpe de estado del 24 de marzo hubo unos 600 desaparecidos, en Villa Crespo tenemos el ejemplo de esta realidad, también en este informe hay 8.960 casos de personas en situación de desaparecidos, mientras que el Grupo Fahrenheit tiene en sus archivos más de 10.000 personas constatadas. A esto hay que sumar que al 21 de marzo del 2010 hay 2.500 personas muertas en supuestos combates y que aparecen en los informes.

Sobre los 365 Centros Clandestinos de Detención registrados en el Informe de Conadep, que en este proceso de dos décadas a aumentado por el trabajo de otros organismos de Derechos Humanos, podemos observar no sólo la variedad de ellos y a donde fueron a parar los desaparecidos de Villa Crespo, sino también plantearnos como operó el Sistema Nacional de Represión en la Argentina.

LOS OBJETIVOS PERSEGUIDO

¨Hoy es siempre todavía¨
Antonio Machado

Cuando muchos recorran la lista de quienes fueron arrancados para no volver más, entenderán que la represión en la Argentina vino para instalarse y ejecutar una política de terror, única forma de lograr el sojuzgamiento, para implementar políticas económicas que ya venían impuestas desde el capital financiero internacional, llamado globalización.

Para estas latitudes significaba, simplemente, la destrucción del aparato productivo. Para que triunfara el capital financiero sobre el capital industrial, primero, se debía quebrar y someter a la clase obrera. Ya que estos, en su lucha por la defensa del trabajo, eran los únicos que podían sostener el sistema industrial nacional. Por ende, a estos, había que quebrarlos, debían desaparecer. La realidad mostró que la clase burguesa industrial se reconvirtió y se avino, como es lógico esperar, a los nuevos soles del capital financiero. Como consecuencia también, lo primero que desaparece es la pequeña y mediana industria. La gran industria se concentra.

En el marco de la represión a la clase obrera, los primeros que desaparecen son los delegados y sus cuerpos orgánicos, las comisiones internas, congresales de seccionales no adictas a las burocracias sindicales. Estas, por el contrario, fueron las que suministraron nombres y apellidos de los delegados, activistas y militantes sindicales.

En el caso de Villa Crespo van cayendo los talleres de costura, las textiles, las industrias del cuero, algo que había sido la base de la construcción industrial, con un arroyo, primero abierto y luego una industria pujante que llegó a albergar, en el barrio, miles de obreros y trabajadores.

LOS RECUERDOS NOS AYUDAN A VENCER EL OLVIDO

¨Más que diez años, más que los vientos, más un dolor, no creo que alguien pueda robarme ese amor¨ León Greco

En esto vale uno de los recuerdos que aportan a este trabajo de investigación: ¨Llegué al barrio en 1977, a trabajar en lo que fue la Primera Caja Mercantil, en Luís María Drago, Scalabrini Ortiz (antes Canning) y Corrientes, ya por esa época había desaparecido la mayoría de los talleres chicos de costura y de cuero, lo que había llevado a Villa Crespo a ser un barrio pujante, mucho antes, se habían destacado los Sindicatos del Vestido y del Cuero.

Para esa época, de todas formas, Villa Crespo seguía siendo un barrio de trabajadores, existían empresas como la Caja Nacional de Ahorro Postal, luego la Caja de Ahorro y Seguros del gremio bancario, Auto Radio Norman una empresa importante metalúrgica en la zona, Facyca, Nordiska y otras¨.

Volvemos al relato de Carlos*, vecino del barrio, quien trabajaba en la Primera Caja Mercantil, que en 1977 se transforma en Banco Credicoop: ¨Estuve trabajando entre 1977 y 1980 u ´81 en esa época las empresas más importantes por concentración de trabajadores eran la Caja Nacional de Ahorro y Seguro, del gremio bancario, ubicada en Fitz Roy y Velazco: Auto Radio Norman, del gremio metalúrgico, ubicada en la calle Martínez Rosas (y creo que Fitz Roy) y del Sindicato de la Madera, la empresa Nordiska en Niceto Vega. Facyca ubicada en Mahatma Gandhi y Leopoldo Marechal o Acoyte¨.

Y continúa haciendo memoria de aquellos años del barrio de Villa Crespo: ¨También era la época del viejo Imperio a todo vapor, las academias Pitman en Corrientes y Malabia, La Perla, que aún hoy está, la Santa María y una bombonería espectacular en Corrientes y Scalabrini Ortiz, frente al Imperio, de la que no recuerdo el nombre, y por supuesto la Heladería Trieste en su apogeo, en esos tiempos, los sábados por la tarde el Parque Los Andes se llenaba e iba muchísima gente del barrio, sobre todo jóvenes que venían de trabajar en la zona (Chacarita - Villa Crespo) o de los que también, vivían en pensiones y hoteles¨.

EL HUEVO DE LA SERPIENTE

(…) Ya no soy de aquí
Apenas me siento una memoria de paso…

Paco Urondo


Algunos indicadores nos pueden ayudar a comprender como la dictadura sembró el huevo de la serpiente y esta nació, vive y sigue acompañando la realidad actual, el crecimiento vegetativo en 1970 era del 3,9 por mil, cinco años después, en 1975, del 6,5 por mil, un auge indudable del proceso de luchas del movimiento obrero y de las Convenciones Colectivas de Trabajo, este año, 1975, es el año de todas las renegociaciones e implementación de las mismas. Ya entrada la dictadura, en 1980, el crecimiento vegetativo en la Capital Federal había bajado al 2,9 por mil.

En cuanto a la natalidad fue del 15,6 por mil para 1970, el 18,8 por mil para 1975 y 15,1 por mil para 1980.

Los indicadores de la mortalidad infantil en la ciudad marcan que en 1970 era del 11,7 por mil, 12,3 por mil para 1975 y 12,2 para 1980.

Evidentemente, las estadísticas sirven para analizar los procesos sociales, y estas ayudan a esa comprensión, hay un crecimiento sostenido en cuanto al aumento del crecimiento vegetativo, una mejor realidad social y coincide con la natalidad.

Los años setenta tienen un contexto social en el barrio, hay todavía pensiones, hoteles, se puede ver la existencia de los conventillos que crecieron al influjo del nacimiento y crecimiento barrial, los negocios y los lugares de enseñanza nos muestran una orientación laboral y eso tiene que ver con las Academias Pitman, el alto nivel de escuelas primarias, una escuela secundaria oficial, otras privadas y en los alrededores del barrio escuelas industriales hacia las cuales emigraron muchos vecinos del barrio.

En cuanto a las fábricas pioneras, ya hacia la década del ochenta, plena dictadura, la legendaria Fábrica Nacional del Calzado veía su final, podemos decir sin pena ni gloria. La Curtiembre La Federal comenzaba un tiempo de abandonos y otras empresas se irían transformando en oficinas o los llamados lof, centros comerciales dejando atrás chimeneas, sirenas y trabajo, algo que aún podemos observar caminando a lo largo de las vías del General San Martín.

Nos cuenta Haydeé *, vecina durante esta época del barrio: ¨Para 1980 estas fábricas fundadoras aún estaban, claro, ya no eran las mismas¨.
Los recuerdos vuelven: ¨Había una pensión con mucha gente en la calle Serrano, entre Corrientes y Vera, a dos cuadras de Juan B. Justo y Corrientes, corazón del barrio, a mano derecha yendo hacia Córdoba, ahora, en ese lugar hay dos edificios muy grandes con bonitas entradas y los departamentos adentro están reciclados tipo lof. Y como siempre estaba el memorable Conventillo de La Paloma¨, nos cuenta Carlos y lo certifica Haydeé.

ANTES DE LOS TIEMPOS DE LA DICTADURA

¨Apágame los ojos puede verte
Ciérrame las orejas puedo oirte
Y sin pies puedo ir hacia ti
Y aún sin boca puedo invocarte…¨

Reike

El 24 de marzo de 1976 es un día significativo de la historia nacional, podemos decir que es el inicio, aunque en materia de violaciones a los derechos humanos habían comenzado desde la Conquista española, para este proceso histórico, ya en 1974, con la ¨legalización¨ de la Triple A, Alianza Anticomunista Argentina, y durante las represiones sobre el cordón industrial de Rosario y Santa Fe, recordar el Paraná Rojo durante 1975, entre otros, además de la caza de brujas que se hace sobre la población en la provincia de Tucumán, la cuna de la Independencia y de la proliferación de los campos clandestinos.
Pero antes hay otra etapa, proceso que queda retratado en estas líneas que tomamos de un trabajo inédito (1)

¨El jueves 9 de enero de 1919, por la tarde, se realizó el entierro de las víctimas, acompañado por una gigantesca procesión que cruzó una ciudad de Buenos Aires, totalmente paralizada. El cortejo fue recibido por fuego desde la azotea de los talleres Vasena. "El grueso -dice Uribe- continuó su marcha hacia la avenida Corrientes para dirigirse a la Chacarita, mientras que importantes grupos se desprendían e intentaban incendiar las instalaciones embistiendo los portones con carros de basura convertidos en carrozas de fuego". En el cementerio, mientras los oradores se dirigían a la multitud, policías y bomberos, parapetados tras los muros, dispararon sobre la multitud provocando una avalancha humana y una cantidad de muertos y heridos nunca precisada.

El movimiento cobró fuerza en el interior del país, principalmente en las ciudades de Córdoba, Mar del Plata y Rosario. En respuesta, el ministro del Interior yrigoyenista solicitaba más tropas para reprimir. Esa noche, mientras se producían disturbios en toda la ciudad, el Ejército -al mando del general Luís Dellepiane- concentraba en Capital Federal una tropa de 30 mil hombres, incluido un cuerpo de soldados provenientes de Salta.

A la represión policial se sumó la aparición de la Liga Patriótica Argentina, agrupación fascista que se dedicó a atacar, violentamente, a sindicatos, agrupaciones de izquierda, anarquistas, judíos y sinagogas. Con el paso de los días, el movimiento empezó a debilitarse; la FORA levantó la medida de fuerza solicitando al proletariado volver al trabajo. Finalmente, quienes todavía sostenían la insurrección tuvieron que dar la huelga por finalizada, y debieron pasar a la clandestinidad o compartir destino con los detenidos en la Isla Martín García o en el penal de Ushuaia¨.

 

LA DICTADURA MILITAR

¨Y he ahí mi lucha para tratar de permanecer auténtica, mostrándome tal como soy, con defectos y virtudes, sin avergonzarme de nada, porque nada está oculto, todo se percibe claramente¨
Mirta Noemí Dithurbide 12-02-72 fue desaparecida el 22-11-1976, tenía 19 años.

El 24 de marzo es el inicio oficial de un tiempo de vejaciones, persecuciones, terror y la desindustrialización definitiva, son tres décadas que reflejan los altos niveles de dependencia nacional, donde además de matar y desaparecer, remataron todo, vendieron todo e hipotecaron todo.

Es el tiempo de la imposición de los olvidos, de la pérdida de la identidad nacional, de la incrustación de identidades foráneas. Es el tiempo de las traiciones, de los profundos dolores, y de la desestructuración familiar, laboral y social, cultural y política, es la persecución al pensamiento, la concentración de los medios de comunicación y del vaciamiento, del avance de la deuda externa, de los grandes grupos económicos, del endeudamiento eterno, los dictados del FMI y la Banca Mundial.

En Villa Crespo la dictadura llegó, se instaló y las secuelas están en esta dolorosa lista con sus historias.
La zona 1 comprendió la Capital Federal y parte de la provincia de Buenos Aires. Población total para esta zona: 11.502.200 habitantes. El Censo Nacional de 1980 arrojaba una población total en la Capital Federal de 2.922.829 habitantes. El de 1970: 2.905.750 habitantes.

Los Comandantes del Cuerpo de Ejército I fueron:
Agosto de 1975: general Canepa, Rodolfo Eugenio
Enero 1976: general Suárez Mason, Carlos Guillermo
Febrero 1979: general Olivera Rovere
Diciembre 1980 general Bussi, Antonio Domingo
Septiembre 1981: general Nicolaides, Cristino
Julio 1982: general Trimarco, Juan Carlos
La Subzona de la Capital Federal fue dividida en siete áreas
Sus responsables fueron los Segundos comandantes del Cuerpo de Ejército I
Agosto 1975: general Harguindeguy, Albano Eduardo
Febrero 1976: general Olivera Rovere, Jorge Carlos
Diciembre 1976: general Montes, José
Diciembre 1977: general Ferrero, Andrés Aníbal
Febrero 1979: general Villarreal, José Rogelio
Diciembre 1980: general Piotti, Mario Alfredo
Diciembre 1982: general Fernández Torres, Julio Alfredo

El órgano de inteligencia estuvo a cargo del Destacamento de Inteligencia 103 cuyos jefes fueron: desde noviembre de 1979, el teniente coronel Gómez Arenas, Mario Alberto y, desde septiembre de 1981, el teniente coronel Cartagenova, Hugo Alberto.

En un primer listado de la Subzona de Capital Federal 1/CF, sin definición de áreas hay 1.483 desaparecidos.
En la Zona 1/CF/I: se lee así y las subsiguientes igual: zona 1, Capital Federal, Área I: aquí hay registrados 62 desaparecidos, en la 1/CF/II: 103, 1/CF/III: 75 desaparecidos, 1/CF/IIIA: 4 desparecidos, 1/CF/IV: 45 desaparecidos, 1/CF/V: 80 desaparecidos y 1/CF/VI: 27 desaparecidos.

Además de los listados de la zona de Capital Federal, las áreas donde están algunos de los desaparecidos en el barrio corresponden a tres áreas: una de ellas está entre el sector comprendido entre el Río de la Plata, Avenida Córdoba, Jean Jaures, avenidas Rivadavia, Honorio Pueyrredón, Juan B. Justo, Int. Bullrich, del Libertador y Dorrego.

La otra área es la comprendida entre Río de la Plata, Dorrego, del Libertador, Bullrich, Juan B. Justo, avenida San Martín, Garmendia, Warnes y luego toma Constituyentes, Congreso y Udaondo.

La tercera área es: de General Paz, Constituyentes, Warnes, Garmendia, San Martín, Juan B. Justo, Honorio Pueyrredón, Rivadavia, Tonelero, Huamitá.
En esta zona y áreas encontramos a los desaparecidos en Villa Crespo, sosteniendo, como lo decíamos al principio del trabajo, que estamos seguros que esta lista se puede ampliar, dolorosamente.

Los responsables de estas áreas fueron: coronel Lobaiza, Humberto José desde octubre de 1975, coronel Saa, Teófilo desde octubre de 1977, y coronel Gotilla, Walter Eduardo desde octubre de 1979. El Regimiento de Infantería I operó como C.C.D. durante 1976/1977, ubicado en Santa Fe y Bullrich.

Otra de las áreas: el responsable era jefe de Regimiento de Granaderos a Caballo general San Martín. Desde abril de 1976 fueron los coroneles Rodolfo Enrique Luís Wehner, de octubre de 1977 Jorge Hugo Arguindegui, desde enero de 1979 Dasso Miguel, y desde septiembre 1981 Juan Manuel Tito.
El C.C.D. (Centro clandestino de detención) fue el Hospital Militar Central desde 1976/1977 en Luís María Campos 726.

El área IV fue responsabilidad del jefe del Batallón de Arsenales 101: desde noviembre de 1975 el coronel Julián Eduardo Capanegra, desde octubre de 1977 el coronel Carlos Hipólito Assumma, desde octubre de 1979 el coronel Francisco Domingo Michelle y desde diciembre de 1981, el coronel Nicolás Luís Roberto Di Rucio.

El C.C.D. fue el Logístico 10 entre 1976 y 1978 ubicado en Zufriategui 4800, Villa Martelli en la provincia de Buenos Aires.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

IMÁGENES

Botero:

PARAMILITARES

TORTURA

PARAMILITARES

ALLANAMIENTOS

 

ATILIO LÓPEZ vice gobernador de Córdoba, asesinado por la Triple A.

 

* Primera entrega en marzo del 2006, actualizada el 22 de marzo del 2010

 

Caracteres: 55.126

HISTORIA DE REPRESORES

Claudicar ante proposiciones vergonzosas, es la última desgracia que puede caberle a un pueblo que tiene sentimientos de honor.
José de San Martín

En este listado intentamos representar aquellos que tuvieron los mandos de la Capital Federal, las áreas y muchos que están en el extenso archivo de los imputados por la represión ilegal y que se acogieron, en su momento, a las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, luego el indulto presidencial.

La ley de Punto Final es la 23.492, sancionada el 23 de diciembre de 1986, por el gobierno de Raúl Ricardo Alfonsín, fue al año del histórico juicio a los jefes militares de las tres primeras juntas de gobierno dictatoriales, donde Jorge Rafael Videla y Emilio Massera fueron condenados a prisión y reclusión perpetua.
Por tal motivo, la ley establecía un plazo de 30 días para receptar las acusaciones contra militares en la justicia, por la violación de los Derechos Humanos.
En el punto primero sostiene: Se extinguirá la acción penal contra toda persona que hubiere cometido delitos vinculados a la instauración de formas violentas de acción política hasta el 10 de diciembre de 1983.

Luego de Semana Santa y el levantamiento de oficiales de Campo de Mayo, en abril de 1987, aparece la obediencia debida. En dicha Ley de Obediencia Debida: ley Nº 23.521 dice que existía un gran malestar militar debido a que antes que terminaran los plazos fijados por la Ley de Punto Final. Lo cierto es que la justicia dicta procesamiento a unos 500 militares que estaban implicados en la violación de los derechos humanos. Esta realidad de los procesados desencadena la rebelión ¨carapintada¨. Ante esta presión el gobierno de Raúl Alfonsín promovió la ley de Obediencia Debida que absolvía a los militares de rango intermedio y menor, así dio lugar al desprocesamiento de la mayoría de oficiales y suboficiales involucrados en la represión porque se consideró que habían obrado bajo subordinación a la autoridad superior, entre estos beneficiados, por dicha ley, estaban Antonio Domingo Bussi y el destituido capitán Alfredo Astiz.

La ley 23.521 fue promulgada el 4 de junio de 1987, en tiempo récord y su contenido sostenía a grandes rasgos que: Se presume que quienes a la fecha de comisión del hecho revistaban como oficiales jefes, oficiales subalternos, suboficiales y personal de tropa de las fuerzas armadas, de seguridad, policiales y penitenciarias, no merecen castigo por haber obrado en virtud de obediencia debida.

Igualmente, esto será aplicado a los oficiales superiores que no hubieran revistado como comandantes en jefe, jefe de zona, subzona, jefe de fuerza de seguridad, policial o penitenciaria, si acaso esto no se resolviera judicialmente, antes de los 30 días de promulgada la ley; y que tuvieron capacidad decisoria o participación en la elaboración de las órdenes. Esto dejaba como consideración de pleno derecho que tales personas mencionadas obraron bajo subordinación a la autoridad superior y en cumplimiento de órdenes, sin facultad o posibilidad de inspección, oposición o resistencia a ellas en cuanto a su oportunidad y legitimidad.

Estas dos leyes y los indultos posteriores dejaron la impunidad instalada, todo fue posible luego de esta larga noche represiva, en definitiva el Estado represivo se consolidó y posteriormente, y en la actualidad, toda la protesta social es perseguida. Las profundas presiones para evitar que esta larga lista de aproximadamente 2.000 represores vistos en los campos clandestinos y, apuntados en muchos de los tristes testimonios brindados, una y otra vez, quedaran en la calle mientras los desaparecidos serán buscados, interminablemente, por sus seres queridos en primer lugar, y por una sociedad que tiene responsabilidad ante lo que pasó, exigiendo que se dilucide, definitivamente, aquel proceso histórico.

RESPONSABLES DEL TERRORISMO DE ESTADO
JOSÉ MONTES

El General de División José Montes fue desde septiembre de 1975 hasta diciembre de 1976, Jefe de Logística del Estado Mayor General del Ejército, por lo que participó en las decisiones que tomaba el Comando en Jefe de dicha arma.

Posteriormente, desde enero a noviembre de 1976, fue Subcomandante del I Cuerpo y, como tal, Jefe de la Subzona Capital Federal. Por otra parte, también fue, durante 1979, Comandante de Institutos Militares y, por ende, Jefe de la Zona 4, cuya jurisdicción comprendía diversos partidos del norte de la provincia de Buenos Aires, que abarcaba los partidos bonaerenses de Zárate, Campana, Exaltación de la Cruz, Escobar, Pilar, Tigre, General Sarmiento, San Fernando, San Isidro, Vicente López, General San Martín y Tres de Febrero. Por desempeñarse en este cargo tuvo bajo su directa responsabilidad el C.C.D. que funcionó en Campo de Mayo, como así también el control del accionar represivo ilegal en los mencionados partidos.

Relacionado con el CCD Arsenal de Tucumán "Miguel de Azcuénaga", Legajo de CONADEP 6667.

Cumplía prisión preventiva y estaba procesado por la Cámara Federal de Capital en la causa del I Cuerpo. Indultado por Carlos Menem en 1989.
Desprocesado por la Corte Suprema de Justicia.

JORGE OLIVERA ROVERE

General de Brigada, Jorge Olivera Rovere, hasta febrero de 1976 fue el Jefe de la Subzona 51. Impune por la ley de "Punto final.

Desde febrero a diciembre de 1976, fue el Subcomandante del I Cuerpo y, como tal, Jefe de la Subzona 1/CF, cuya jurisdicción comprendía toda la Capital Federal. Por lo que tuvo bajo su control el funcionamiento de los siguientes CCD: "Club Atlético", "Garaje Azopardo", "Olimpo", "Orletti", y los que funcionaron en el Batallón Logístico 10, la Superintendencia de Seguridad Federal y la ESMA.
También fue responsable de los secuestros seguidos de desaparición, homicidios, torturas y demás delitos que se cometieron en la jurisdicción bajo su control.

Durante 1977 se desempeñó como Secretario General del Ejército, por lo que participó en las decisiones que esta Fuerza tomó respecto del accionar represivo.
Fue procesado por la Cámara Federal de Capital en la causa del I Cuerpo. Indultado por Carlos Menem en 1989.

ANDRÉS ANÍBAL FERRERO

General de Brigada, Andrés Aníbal Ferrero, desde diciembre de 1977 hasta enero de 1979, fue Subcomandante del I Cuerpo y, como tal, responsable de los C.C.D. "Monte Pelone", "Grupo de Artillería de Defensa Aérea 101", "Batallón Logístico 10" y "El Casco" o "Arana 2".

Por desempeñarse como Subcomandante del I Cuerpo fue, también, Jefe de la Subzona 1/CF, de la que dependía toda la Capital Federal, por lo tanto, fue responsable de los secuestros y homicidios cometidos en dicha jurisdicción, como así también de los C.C.D. "Batallón Logístico 10", "Club Atlético", "Garage Azopardo", "Olimpo", "Automotores Orletti", "Superintendencia de Seguridad Federal" y la "ESMA". Por lo que es responsable de todos los delitos cometidos, durante el Terrorismo de Estado, en la mencionada jurisdicción.

Estaba procesado por los delitos cometidos como Jefe de la Subzona 21, desde febrero de 1976 hasta noviembre de 1977 y, como tal, responsable de los C.C.D. que allí funcionaban. Fue desprocesado por un fallo de la Corte Suprema de Justicia en aplicación de la Ley de Punto Final.

Cabe aclarar que también actuó en el II Cuerpo, del que fue Subcomandante, desde febrero de 1976 hasta noviembre de 1977 y, como tal, Jefe de la Subzona de Seguridad 21, cuya cabecera estaba en la Ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe. Cumplía prisión preventiva y estaba procesado por la Cámara Federal de Capital en la causa del I Cuerpo.
Impune por la ley de "Punto Final.
Desprocesado por la Corte Suprema de Justicia.
Fue indultado por Carlos Menem.

ALBANO EDUARDO HARGUINDEGUY

General de División Albano Eduardo Harguindeguy fue ministro del Interior entre marzo de 1976 y marzo de 1981, como tal, fue responsable mediato sobre los C.C.D. que funcionaron en las delegaciones de la Policía Federal en el interior del país, entre ellas las de Azul, Neuquén, San Luis, Posadas y Corrientes; también sobre los C.C.D. "Garage Azopardo", "Superintendencia de Seguridad Federal", "Club Atlético" y "Olimpo".

Diariamente recibía un parte sobre los operativos y secuestros realizados. Estaba imputado en la causa de la Zona de Seguridad 4, por una privación ilegal de la libertad. En libertad por la Ley de Obediencia Debida.

HUMBERTO JOSÉ LOBAYZA

Coronel Humberto José Lobaiza o Lobayza (2), fue jefe del Área 1/CF/II, cuya jurisdicción comprendía las siguientes comisarías de la Capital Federal:

9 Sarmiento 3673
11 Avenida Díaz Vélez 5152
15 Suipacha 1156
17 Avenida Las Heras 1861
19 Charcas 2844
21 Julián Álvarez 2373
23 Avenida Santa Fe 4000
25 Scalabrini Ortiz 1350 en ese momento Canning
27 Camargo 845 barrio de Villa Crespo.
Se desempeñó en esta función durante los años 1976 y 1977.
Desde enero de 1978 fue el Subjefe de la Subzona 53, cuya cabecera estaba ubicada en la localidad de Comodoro Rivadavia, Chubut, por lo que tuvo participación decisoria en el accionar delictivo del personal civil, militar y de seguridad.

Impune por la ley de "Punto final.

CARLOS GUILLERMO SUÁREZ MASON

General de División Carlos Guillermo Suárez Mason fue Comandante del I Cuerpo de Ejército, desde enero de 1976 hasta enero de 1979. Por ocupar este cargo fue el Jefe de la Zona 1, que comprendía la Provincia de La Pampa, la Capital Federal y la mayor parte de la Provincia de Buenos Aires.

De enero a diciembre de 1979 fue Jefe del Estado Mayor General del Ejército. Cumplía prisión preventiva por la causa del I Cuerpo, formada por más de 300 causas, estaba acusado en 170. A principios de 1984 declaró en la causa en la que se investigaba la desaparición de Alfredo Giorgi, días después el Juez Luís Ángel Córdova ordenó su detención, la que no pudo concretarse porque Suárez Mason se fugó. En abril de 1984, le dieron la baja del Ejército. El 22 de octubre de 1985, el Poder Ejecutivo decretó el Estado de Sitio y ordenó su detención, junto a otros oficiales y civiles acusados de realizar una campaña terrorista. En enero de 1987 fue detenido en los Estados Unidos y luego extraditado. Testimonios de sobrevivientes de los CCD indican que Suárez Mason supervisaba personalmente lo que allí ocurría: fue visto en la ESMA, el "Banco" y el "Vesubio". Indultado por Carlos Menem en 1990.

Alias Sam e imputado como responsable en CCD Campo de Mayo, El Campito o Los Tordos, en la provincia de Buenos Aires, Legajo de CONADEP 7077.
Imputado como responsable en CCD Regimiento 1 de Patricios, en el barrio de Palermo, Legajo de CONADEP 7077.

Imputado como visto en CCD Cárcel U-9 La Plata, provincia de Buenos Aires, Legajo de CONADEP 6769.

Relacionado con CCD División Cuatrerismo Policía provincia de Buenos Aires, en El Banco, Buenos Aires, Legajo de CONADEP 2529/4124/4151.
Relacionado con CCD Olimpo, Legajo de CONADEP 2529/4124/4151.
Alias Pajarito, imputado como visto en CCD Penal de Villa Las Rosas, Salta, Legajo de CONADEP 3524.


Imputado como jefe de centro clandestino en CCD Regimiento 1 de Patricios, Palermo, Legajo de CONADEP 3948.

Imputado como visto en CCD Vesubio, Camino de Cintura La Matanza, provincia de Buenos Aires, Legajos de CONADEP 3948, 3382 y 7170.

RODOLFO ENRIQUE LUÍS WHENER

Coronel Rodolfo Whener fue Jefe del Área 1/CF/III, que comprendía las jurisdicciones de las Comisarías de la Capital Federal

29 Loyola 1441
31 Cabildo 232
33 Amenábar 933
37 Juramento 4367
39 Olazábal 5437
51 Aparece esta comisaría pero puede ser la 41, había 50 seccionales en esa época.
Impune por la ley de Punto final.

ANTES DE INGRESAR A LOS C.C.D.

Este fue el lugar final, en casi todos los casos de aquellos que fueron levantados durante la noche y de sus domicilios ante testigos: 62 por ciento. Detenidos en la vía pública: 24,6 por ciento. Detenidos en sus lugares de trabajo: 7 por ciento. Detenidos en lugares de estudio: 6 por ciento. Aquellos que fueron vistos en dependencias militares, penales, policiales, de gendarmería y que revestían en condiciones legales en esos establecimientos, sólo el 0,4 por ciento.

El 62 por ciento son los secuestros llevados adelante por la denominada ¨patota¨ el Grupo de Tareas que ingresaba a los domicilios, utilizando la noche y el anonimato. Esta incursión intempestiva fue el comienzo del drama que envolvió a la víctima o víctimas y sus familias, sobre todo en días cercanos a los fines de semana evitando la acción de familiares. A esto hay que agregar que 18.000 habeas corpus solicitados no tuvieron su curso. Los integrantes de los grupos de tareas llegaron, en varios casos, a ser más de 50 personas.
Previo a la irrupción de las patotas había un apagón o corte de energía, estaban provistos por un arsenal desproporcionado con referencia a quienes iban a ¨levantar¨, y cumplía, lógicamente, el rol de amedrentar.

En cuanto a los coches que se empleaban, eran de varios tipos y marcas, sin patente y se contaba con el apoyo de fuerzas regulares, podían estar con uniformes del arma, se utilizaban helicópteros que sobrevolaban sobre los domicilios de las víctimas. El área ya era zona liberada.

Muchos de estos secuestros se hacían con un montaje de intimidación grande, hacia los familiares, las víctimas y el vecindario, con megáfonos, reflectores y otros que ameritaban para aterrizar sobre la zona de influencia y lograr la paralización.

Los integrantes de las denominadas patotas podían ir cubiertas con pasamontañas, pulloveres u otros, sobre todo en aquellos lugares que podían ser identificados, en el caso de la Capital Federal hicieron sus operativos a cara descubierta, garantizado por los millones de rostros de la ciudad.

¨Tenemos zona liberada¨, esta era la frase que circulaba entre las fuerzas represivas cuando incursionaban para el secuestro de una o varias personas, se pedía luz verde y las comisarías cercanas o bien el Comando Radioeléctrico contestaban, ante la requisitoria de algún vecino o encargado, que había zona verde, zona liberada.

En el caso de los niños secuestrados, apropiados, o bien que presenciaron los secuestros de sus padres hay varias realidades para, simplemente, marcar como procedió la represión, según consta en el Informe de la Conadep.
1) Niños dejados en la casa de algún vecino para que éste se hiciera cargo, hasta tanto llegara algún familiar de la víctima.

2) Niños derivados a Institutos de Menores, que los entregaban a familiares o los cedían en adopción.
3) Secuestro de los niños para su posterior adopción por algún represor.
4) Entrega directa del niño a familiares de la víctima, lo que en muchos casos se hizo con el mismo vehículo que transportaba a la madre.
5) Dejarlo librado a su suerte, en el domicilio donde aprehendían ilegalmente a los padres ó bien eran trasladarlos al mismo Centro Clandestino de Detención, donde presenciaban las torturas a que eran sometidos sus padres, o eran ellos mismos torturados en presencia de éstos. Muchos de estos niños hoy figuran como desaparecidos.

En muchas ocasiones los buscados no eran encontrados en los domicilios, por tal motivo la patota ocupaba el lugar y esperaban, a veces por días, se relevaban hasta que aparecía la víctima. Aquellos que caían en la casa, circunstancialmente, eran retenidos como rehenes o bien podían ser secuestrados también.

Otro de los aspectos que se conocen a partir de las declaraciones de quienes sobrevivieron al horror, es el denominado botín de guerra: son los robos que se hacían en los domicilios de los secuestrados y que se llevaban las fuerzas que intervenían. Luego había otro grupo operativo que se hacía cargo de los bienes robados y que mostró una división de ¨trabajo¨ de los grupos de tareas. Muchos de estos robos se confirmaron cuando en distintos relatos se encuentran, no sólo, sin sus enseres personales, de todo tipo, sino la pérdida de viviendas que bajo tortura fueron ¨vendidas¨ a los represores.

Las torturas en el domicilio fueron sistemáticas, el interrogatorio comenzaba aquí antes de llegar al C.C.D. y en presencia de los familiares.

El operativo, la primera parte del calvario finalizaba cuando era arrancada la víctima y trasladada al C.C.D. Ya amenazados y maniatados se los ubicaba en el piso del asiento posterior del vehículo o bien en el baúl, así se sumaba pánico, encierro y la sensación de la muerte próxima. Lo que sí se intentaba es que el despliegue fuera en la zona, y no se irradiara hacia otros lugares del operativo, era una forma de conservar el anonimato y de esta forma, el terror. Obviamente los diarios nada decían al día siguiente.

El tabicamiento carcelario fue otro de los elementos, se privaba de la visión a las víctimas. Los que eran secuestrados o ¨chupados¨ en la jerga, eran vendados con cualquier elemento: trapos, prendas de vestir, vendas, sábanas, toallas y otros.
En el caso de los trabajadores desaparecidos de sus lugares de trabajo, hay testimonios de cómo fueron convocados por los patrones, jefes u otros y entregados a las patotas que vestidos de civil introducían a las víctimas en los ford falcon, u otros como Renault 12, metidos a golpes, encapuchados y golpeados con rumbo desconocido.

C.C.D. CENTROS CLANDESTINOS DE DETENCIÓN

¨La vida sin utopías es un largo trayecto hacia la muerte¨

Esta era la etapa decisiva en el proceso de desaparición.

Todo se iniciaba con el número que se le ponía al secuestrado y el calvario de la tortura. Todos los secuestrados y aparecidos relatan sobre las sesiones de tortura a que fueron sometidos. El horror es algo impredecible en la mente humana, la noche, el terror, el miedo, la nocturnidad, el despliegue, todo fue utilizado para que esto fuera parte necesaria de llenar de escarmiento a tantos seres humanos.
Por otro lado, el trato que recibían era atroz, se los consideraba siervos, inútiles y molestos, éramos cosas, sostienen las víctimas, ¨vos sos bosta¨. Desde que te ¨chupamos no sos nada¨, ¨además ya nadie se acuerda de vos¨. ¨No existís¨. ¨Si alguien te buscara (que no te busca) ¿vos crees que te iban a buscar aquí?¨´Nosotros somos todo para vos¨. ¨La justicia somos nosotros¨. ¨Somos Dios¨.
En estos lugares vivieron y encontraron la desaparición, en estos lugares fueron negados ante alguna autoridad competente y ante la misma Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA, que llegó en 1979.
Estos lugares, llamados Centros Clandestinos de Detención, fueron concebidos antes, eran clandestinos para las víctimas, los familiares y parte de la opinión pública, tenían el objetivo de desestructurar al ser humano en toda su integridad.
Tuvieron el aval y fueron sostenidos por los recursos del Estado, el poder económico colaboró para dichos centros y para el proceso de desapariciones, desde estas altas esferas se utilizó el terror y se implementó la política económica de descuartizamiento del país.
Los medios de comunicación jugaron un rol, los empresarios de la información tienen directa responsabilidad sobre sucedido, hay más de 100 periodistas desaparecidos y asesinados, en estos años se conocen muchos más a lo largo de todo el país. Los empresarios apoyaron y avalaron con sus silencios el golpe de estado y el Terrorismo de Estado.

Vale un ejemplo de las barbaridades que publicó en su momento la revista Gente, que hoy sigue con su línea editorial de mostrar farándula y política:
¨Yo niego rotundamente que existan en la Argentina campos de concentración o detenidos en establecimientos militares más allá del tiempo indispensable para indagar a una persona capturada en un procedimiento y antes de pasar a un establecimiento carcelario¨ Jorge Rafael Videla, 22 de diciembre de 1977, revista Gente.

¨No hay detenidos políticos en la República Argentina, excepto algunas personas que podrían estar involucradas en las actas institucionales, que están realmente detenidas por su labor política. No hay detenidos por ser meramente políticos o por no compartir las ideas que sustenta el Gobierno¨. (Roberto Viola, 7 de septiembre de 1978).

Desde las más altas esferas del gobierno militar se intentaba presentar al mundo una situación de máxima legalidad. Desconociendo todo límite normativo - aun la excepcional legislación de facto - la dictadura mantuvo una estructura clandestina y paralela. Negada categóricamente al principio, luego - ante la masa de evidencias, producto de denuncias realizadas por familiares y testimonios de secuestrados que recuperaron la libertad - debió ser admitida, aunque con argumentos mendaces.

¨...La Perla, ¿existió? Sí, era un lugar de reunión de detenidos, no una cárcel clandestina... los subversivos estaban ahí más al resguardo de sus pares...¨ Luciano Benjamín Menéndez, 15 de marzo de 1984 (Revista Gente).

Otra gama de denuncias hablan de los altos mandos militares presentes en los C.C.D. y que marcan una organización determinada en este sentido. Si bien, sostiene el informe de la Conadep, la mayoría de estos establecimientos fueron adaptados a partir del golpe, se puede constatar la existencia de estos centros antes del golpe y esto está claro en la lista de los desaparecidos de Villa Crespo.
En cuanto a los lugares fueron adaptados y otros fueron las reparticiones ya existentes, en el largo listado se pueden comprobar destacamentos, comisarías, escuelas, hospitales y otros tantos que sirvieron como C.C.D.

Las condiciones sanitarias de los detenidos eran inexistentes, la tortura fue sistemática y aberrante, el traslado fue la culminación del horror.
A los que hacían aparecer en enfrentamientos se les daba mejor alimentación y se higienizaban unos días antes para no mostrar las terribles secuelas de la tortura. Se profundizaron las enfermedades y otros salieron con problemas permanentes. La alimentación escasa y la tortura hicieron que los que lograron salvar sus vidas terminaran con 20 o más kilos de menos.

El calvario fue total y quienes volvieron del horror siguen teniendo pesadillas y recuerdos imborrables.

Los C.C.D. donde fueron a parar los desparecidos de Villa Crespo son los siguientes, estamos hablando de aquellos que están en las declaraciones, constatadas por los organismos de Derechos Humanos y que podemos asegurar el paso de los mismos por estos lugares. Por otros, no tenemos ningún tipo de registro, por ahora.

El Banco, tiene el número 5 en el informe de la Conadep y todos los números están dados en dicho informe, estaba ubicado en la Provincia de Buenos Aires, cerca de la intersección de la Autopista Ricchieri, camino al aeropuerto Internacional de Ezeiza y el camino de cintura, Ruta Nacional Nº 4, en el conocido Puente 12, en instalaciones pertenecientes a la policía de la Provincia de Buenos Aires.

I Cuerpo de Ejercito. Este C.C.D. funcionó entre fines de 1977 y mediados de 1978, en este lugar fue visto Carlos Guillermo Suárez Mason y funcionaron los Grupos de Tareas: GTI, GT2, GT3, GT4 y FTE y varias fuerzas de Inteligencias de la Policía Federal.
ESMA (Escuela Superior de Mecánica de la Armada), el número de dicho C.C.D. es el número 3, ubicado en la Capital Federal, Avenida del Libertador al 8500, lindando con la escuela industrial Raggio, de la Armada Argentina. En este C.C.D. se conocieron los pasos de Astiz, Chamorro, Massera, Acosta y tantos más. Funcionó el GT3, y fue indudablemente un eje operativo de todo el Sistema Nacional de Represión.

La Cacha, tiene el número 78, estaba ubicada en la Provincia de Buenos Aires, en Lisandro Olmos. Antiguas instalaciones de LS11 Radio Provincia, contiguas a la Cárcel de Olmos, entre las calles 191, 47, 196 y 52.

El Olimpo, lleva el número 1 y está en la Capital Federal, en la calle Ramón Falcón y Olivera. A una cuadra de Av. Rivadavia al 8800 en el barrio de Floresta. A partir de 1996 destinado como Centro de Verificación de automotores de la Policía Federal. Este C.C.D. dependió del I Cuerpo de Ejercito, comenzó su actividad clandestina el 16 de agosto de 1978, fecha en que numerosos prisioneros fueron derivados desde El Banco hacia este campo.

Automotores Orletti, lleva el número 196, y estaba ubicado en la Capital Federal en la jurisdicción del I Cuerpo de Ejercito, ubicado en la calle Venancio Flores 3519/21, esquina Emilio Lamarca.

Tenía un nivel de dependencia con las fuerzas armadas y de seguridad. Asimismo, el Ejército Argentino tenía conexión con el Ejército Uruguayo. La Superintendencia de la Policía Federal dirigía los interrogatorios. Era un antiguo taller con un cartel al frente "Automotores Orletti". Había una puerta grande con cortina metálica de enrollar; a la izquierda, puerta blindada con mirilla, se abría mecánicamente, la consigna emitida por radio era "Operación Sésamo".
En el caso del Pozo de Quilmes o Chupadero Malvinas, tiene el número 44 y estaba en la Provincia de Buenos Aires, en la ciudad de Quilmes, Alisson Bell s/n esquina Garibaldi, en el centro de la ciudad de Quilmes. Local de la Brigada de Investigaciones y dependiente del I Cuerpo de Ejercito.

Quinta o mansión de Seré, en su momento abandonada y desde hace tres años es un Museo de la Memoria, ubicada en calle Blas Parera 48, en el límite entre Castelar e Ituzaingó, Partido de Morón, provincia de Buenos Aires.

Descripción: Casa antigua de dos plantas, rodeada de parque, en las ochavas, puertas y ventanas altas, con celosías siempre cerradas. En el primer piso, cocina con luz natural, baño con bañera y varias habitaciones más. Actualmente abandonada y semiderruida.


EL Vesubio número de C.C.D 243, ubicado en avenida Ricchieri y Camino de Cintura, Partido de La Matanza, provincia de Buenos Aires. Al N.E. del cruce de ambas rutas, frente a la Agrupación Güemes y a pocos metros del Escuadrón de Caballería de la Policía de Buenos Aires. Predio perteneciente al Servicio Penitenciario de la Provincia de Buenos Aires, en cuyo casino de oficiales se instaló la dirección del C.C.D.

Club Atlético lleva el número 50, ubicado en Paseo Colón y Juan de Garay.
El primer nivel: Salón azulejado, puertas de vidrio, un escritorio grande y otro pequeño; en ellos se identificaba y asignaba un número a cada detenido. Puertas de vidrio. Acceso disimulado al subsuelo. En el mismo sin ventilación, ni luz natural, la temperatura era entre 40 y 45 grados en verano y mucho frío en invierno.

El C.C.D. entre Tapiales y Morón lleva el número 339.

El C.C.D. Regimiento 3 de Infantería de La Tablada lleva el número 31. El indicado como responsable de este C.C.D. es el general de Brigada del Ejército Argentino, Federico Antonio Minicucci, imputado por los legajos de Conadep 0877, 7169, 2263, 0677, 1310, entre otros.

Como última aclaración decir que la clasificación utilizada por las Fuerzas Armadas fue de dos tipos de C.C.D.

Lugar de Detención de Detenidos (LRD). Centros donde los detenidos eran mantenidos en general por períodos considerables de tiempo hasta que se decidía su destino definitivo.

Lugar transitorio: (LT) El tiempo de detención era - salvo excepción - corto. A estos lugares el detenido llegaba inmediatamente después del secuestro o, así se determinaba, en el periodo previo a su liberación o a su puesta a disposición del Poder Ejecutivo Nacional.

Todos los centros que hemos detallado son LRD.

A MODO DE EPILOGO

¨La Patria es un dolor que aún me sangra en las espaldas¨

Alcira Fidalgo, Desaparecida 4 de diciembre de 1977, vivió en Villa Crespo.

No se puede cerrar este trabajo, no hay terminación cuando miles de hombres, mujeres, adolescentes, niños están en situación de desaparecidos, sus identidades han sido robadas, sus historias deben ser buscadas.

No puede haber un cierre de ninguna investigación mientras exista la injusticia.
No hay cierre porque la que triunfó es la justicia de los vencedores, como sostiene Roberto de Aguiar (1) Quién vence necesita estructurar ciertos mitos y oscurecer vestigios para poder ejercer, con un grado de credibilidad, el control social, según sus intereses".

No hay cierre, porque aún rechinan en los oídos de aquellos años, y de estas conmemoraciones, el terror de los ford falcon verdes anunciando la desaparición. No hay cierre cuando todos los organismos de derechos humanos no han podido articular, al unísono, una política de recuperación de la vida y obra de los compañeros desaparecidos, de sus luchas, y en esta realidad, aunque duela, las mezquindades se han apropiado del tiempo de la memoria. Por eso la presencia del olvido. Las figuras señeras de aquellos compañeros han quedado en fotos, sólo eso, nos siguen esperando, que seamos capaces de encontrar verdad y justicia en la grandeza, como la de ellos, que dieron lo más preciado del ser humano: LA VIDA.

Hoy algunos, muchos, cientos, juegan con homenajes mezquinos, con enjuagues perversos, buscando réditos personales y no piensan en cada grito desgarrador de cada uno de ellos, que entregaron lo más precioso y bello de un ser humano: LA VIDA.

No puede haber un cierre a este trabajo, ni a ninguno que avance sobre la historia de los desaparecidos, y la conmemoración de quienes merecen justicia, castigo y dignificación.

La dictadura vino para golpear al Movimiento Obrero Argentino, para desestructurarlo, descuartizarlo y desmembrarlo como a Túpac Amaru. Utilizó la falacia del peligro de la guerrilla para sembrar el terror y chupar (jerga de los vencedores) a aquellos que se reivindicaron y fueron los dirigentes de su clase social, de sus anhelos y esperanzas. Por eso, las patronales entregaron a los delegados obreros, brindando toda información a los represores, donde la burocracia sindical fue cómplice, ofreciendo datos a las patronales y a las fuerzas represivas.

Las fuerzas armadas argentinas deshonraron el mandato sanmartiniano, y deberán entender que fueron el brazo ejecutor de la represión y del genocidio. Quedando totalmente expuestos, como también miles de civiles pertenecientes al poder económico del país: los Martínez de Hoz, los Klein, Krieger Vasena, los Aleman, Alzogaray, Cavallo, más los grupos económicos y las empresas monopólicas de capital variado, todos fueron directos responsables, los ideólogos de esta, la última dictadura militar.

No hay final, ni cierre, porque como afirmaba Rodolfo Walsh desaparecido y asesinado, autor de Operación Masacre, decía que había escrito ese libro para que no se volviera a repetir jamás.

No puede haber final para esta historia del país, mientras los grandes medios de comunicación continúen por el camino de las falacias y mentiras, tergiversaciones en pos de un olvido irreconciliable.

Mientras haya una voz, un pedazo de memoria colectiva, un intersticio por donde colarse, ellos no tendrán la victoria definitiva.

Mientras tengamos una identidad que podamos rescatar entre los jirones de nuestros dolores, habrá esperanzas.

Mientras podamos ser capaces de no traicionar, no doblegarnos, no entregarnos, seguirá triunfando la alegría.

Mientras haya una sola voz que siga batallando y gritando fuertemente, ellos no habrán vencido.

Este debe ser nuestro compromiso.

NOTAS:
(1) Juan Carlos Cena, trabajo inédito Historia de las Masacres…
(2) Qué es Justicia, Roberto Aguiar, Universidad de Brasilia.

Bibliografía consultada:
Informe Conadep
Grupo Fahrenheit
Periodistas desaparecidos - UTPBA
Memoria Debida, Jose Luis D´Andrea Mohr
Con vida los llevaron - Reynaldo Castro
Familiares de detenidos-desaparecidos
Asociación de Ex detenidos desaparecidos
Oficio de Aurora Alcira Hidalgo
20 años de lucha UEJN


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