2015
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26 Enero, 2016 17:56
Miles de mujeres y de hombres hacen filas para viajar y trabajar honradamente, para llevar el pan de cada día a la mesa, para ahorrar e ir de a poco comprando ladrillos y así mejorar la casa. Mensaje de los sacerdotes para las villas de emergencia
 
2015

NOVIEMBRE

DÍA DE TODOS LOS SANTOS 1º DE NOVIEMBRE

Producción periodística de Villa Crespo Digital

2 de noviembre del 2015

Está, la fecha que recuerda a todos los santos, es una fiesta religiosa que se celebra en la mayoría de los países que tienen una fuerte tradición cristiana, algo así como 1.300 millones de feligreses, seguidores por todo el mundo, incluido espacios dominados por otras religiones o creencias.

En los países de tradición católica, se celebra el 1º de noviembre; mientras que en la Iglesia Ortodoxa se celebra el primer domingo después del Pentecostés. En ella se veneran a todos los santos que no tienen una fiesta propia en el calendario litúrgico. Por tradición es un día feriado no laborable.
Existen versiones que señalan que esta fecha fue establecida como una respuesta ante la celebración pagana del 31 de octubre del Samhain, ahora llamado Halloween (nombre que proviene de la frase "All hallow's Eve" o "Vispera de Todos los Santos" entre los anglosajones), que marcaba el final del año celta. En esta fecha se celebraba, entre los antiguos, la apertura dimensional entre el mundo tangible y el mundo de las tinieblas.

CELEBRACIÓN
En España, dentro de la tradición católica se realiza una visita donde yacen los seres queridos.
En Galicia se celebra el Magosto.
En Cataluña se celebra la denominada castanyada en la que se comen boniatos, castañas y panellets.
En México, donde se conjuga con el 2 de noviembre, se hacen ofrendas para agasajar a los fallecidos y celebrar esos dos días, que se quitan el día 2 por la noche, pudiéndose consumir en ese momento.

DIA DE TODOS LOS SANTOS

Se tiene listos los tamales enrollados, los tamales amarillos de carne de res, pescado, rata, tejón y camarón; tres o cuatro ollas de tepache de 80 litros; una o dos latas de mezcal, muchos paquetes de cigarros y tabaco de hoja.
La fiesta durará ocho días y las bandas se aprestan a tocar en la iglesia y en el panteón la música elegida por los deudos.

Limpiar las Tumbas y adornarlas es una tarea sagrada; el ambiente de la zona se presta para la devoción: la bruma se extiende sobre la población mientras un músico solitario toca la trompeta en un camino apenas recorrido.

En la iglesia la banda toca incesantemente mientras que en el panteón hay más actividad: el gris de las tumbas y la tierra seca se empiezan a teñir con el amarillo brillante de las flores y las fosas se decoran dejando volar la imaginación para construir un sitio digno para los difuntos.
Los niños imitan, tocan en las bandas infantiles, se contagian de las antiguas costumbres e inician su aprendizaje yendo de casa en casa comiendo las ofrendas: recetas ancestrales preparadas por las hábiles manos de sus madres y abuelas, guardianas de la tradición, reproductoras de la cultura, manos indígenas que año con año ofrendan y agasajan a sus muertos.

FUENTES: Varias y religiosas.

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OCTUBRE

TEMPLO DE SAN IGNACIO
7 DE OCTUBRE DE 1734

Por Elena Luz González Bazán especial para Villa Crespo Digital

5 de octubre del 2015

El 7 de octubre de 1734 se realizó la consagración episcopal de la iglesia de San Ignacio, perteneciente a la Compañía de Jesús y enclavada en la “Manzana de las Luces”. El acto curiosamente estuvo a cargo del diocesano de Asunción y no del correspondiente a la Ciudad colonial.

Corría abril de 1734 y el franciscano José Palos, obispo de Paraguay recibe en su sede al también franciscano obispo de Buenos Aires, Juan de Arregui, para darle el báculo pastoral, en ese momento estalla la rebelión de los comuneros en Asunción. El primero, José Palos, enfrentó la rebelión y debió huir; el segundo, obispo de Buenos Aires, más contemporizador, pactó con los revoltosos y se hizo cargo del mando político en Paraguay. Esta situación de enroque de obispos se prolongó hasta mayo de 1735, por esta razón fue que la consagración de San Ignacio no la realizó el obispo de Buenos Aires.

La historia de este templo y de los Jesuitas en la Ciudad de Buenos Aires es rica en hechos sorprendentes y relevantes. A partir de 1661, una vez instalada la Compañía de Jesús en la Manzana de las Luces, comenzó la construcción de una precaria capilla y del colegio contiguo, levantándose hacia 1710 el templo definitivo. Se realiza el proyecto según los planos del arquitecto jesuita Juan Krauss, éste muere en 1714 y la obra es continuada por otros miembros de la Compañía.

En 1807 una columna inglesa es rechazada mientras vanamente pugnaba por entrar al edificio. En 1820 se realizan Cabildos Abiertos en el templo y en 1821 se inaugura la Universidad de Buenos Aires. En 1836 (la expulsión de los Jesuitas se había producido en 1767) Juan Manuel de Rosas autoriza el retorno de la Compañía a Buenos Aires, para ser expulsados nuevamente en 1843.

El templo, hoy el edificio más antiguo de la ciudad, junto con el que fuera el Colegio Real de San Carlos, en el que se formaron reconocidos personajes de la historia virreinal, colonial, independiente y la futura República Argentina. Fueron testigos de acontecimientos memorables y lugares simbólicos de nuestra vida cultural, económica, social y política.

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2015


SAN MARTIN DE TOURS, PATRONO DE BUENOS AIRES

20 DE OCTUBRE

Por Elena Luz González Bazán especial para Villa Crespo Digital

31 de octubre del 2015

¨Toda ciudad que se precie de tal debe tener su santo patrono. Esa fue una de las prioridades a tratar en Buenos Aires durante aquella reunión del 20 de octubre de 1580.
¿Cómo hacer la elección? ¿Cuál proponer de la larga lista de ejemplos de la religión católica apostólica romana? fueron preguntas que no tardarían en encontrar respuestas. Y así, la leyenda comenzó a gestarse para terminar jugando un papel principal en la historia de aquel día. Según la misma, los ediles españoles tomaron un sombrero e introdujeron en él sendos papelitos donde figuraban los nombres propuestos. Una mano revolvió el contenido y extrajo uno. Al desplegarlo se leyó el nombre: San Martín de Tours. Quién habrá sido el que propuso el nombre de un santo francés, fue la pregunta que la mayoría de los presentes debió hacerse¨.

El Santo Obispo de Tours poseyó los tres modelos de santidad conocidos en el Mundo Antiguo, la del asceta que se despoja de todo lo mundano para entregarse por entero a Dios, la del hombre de gobierno que ordena todo en procura del reino de Cristo y lo demás lo recibe por añadidura, y la del celo apostólico y misional. Todas sus obras las realizó en permanente unión a los misterios del Señor por medio de la vía más eficiente: la oración.
Hijo de un tribuno romano, San Martín de Tours nació en Sabaria, actual territorio de Hungría, hacia el año 316. Siendo todavía niño, su familia regresó a la península itálica para establecerse en la ciudad de Pavía, donde fue inscripto como catecúmeno. Sin embargo, al igual que su padre, sintió la vocación militar, razón por la cual, a los 15 años de edad se enroló en el ejército de Roma, siendo destinado a la caballería de la Guardia Imperial.

De soldado del César a soldado de Cristo

Habiendo sido enviado su regimiento a la Galia, atravesaba en una fría noche de invierno las puertas de la ciudad de Amiens, cuando un individuo extremadamente pobre se acercó a su caballo y le pidió una moneda. San Martín buscó en sus alforjas y al no encontrar ninguna, desmontó y tomando su capa, la cortó en dos pedazos con su espada, dándole uno al mendigo y quedándose el otro para sí. Una vez en las barracas del cuartel romano, Martín debió soportar las burlas de sus compañeros, pero esa misma noche tuvo su recompensa: en sueños se le apareció Nuestro Señor Jesucristo vistiendo el trozo de capa que había entregado como limosna.

A los 18 años, el joven soldado sintió la necesidad de ser bautizado y, poco después, un hecho asombroso lo llevó a abandonar la milicia para abrazar la vida religiosa.
Era emperador de Roma por esos días el césar Juliano, conocido en la historia por el apodo de “Apóstata”, ya que habiendo conocido el cristianismo por intermedio de los herejes arrianos, intentó instaurar nuevamente el culto pagano. Corría el año 356, cuando las hordas bárbaras de salios y camavios penetraron en territorio galo, arrasando todo a su paso. Los romanos concentraron sus fuerzas en Worms y hasta allí se encaminó Juliano, para entregar a sus tropas el incentivo en dinero con el que las mismas eran animadas. Al llegar el turno de San Martín, éste miró al emperador y sin aceptar la dádiva exclamó: “Hasta ahora, César, he luchado siempre a tu servicio, permíteme hacerlo a partir de ahora por Dios. Quien desee continuar a tu servicio acepte entonces tu donativo; yo soy soldado de Cristo. No me es lícito seguir en el ejército”. A ello respondió el emperador: “Tu actitud, mi querido Martín, más parece miedo a la batalla que convicción religiosa; tu sabes que los bárbaros nos atacarán mañana. Sabes que debemos responder con contundencia porque la seguridad del imperio peligra. Dices ser cristiano, es decir que eres un cobarde. Tienes miedo de enfrentar al enemigo”.

Martín sabía que además de buen comandante, Juliano era enemigo del cristianismo y que si titubeaba, sus compañeros no sólo se reirían de él sino del mismo Cristo, razón por la cual, solicitó que le permitiesen formar en la primera fila, sin armas ni escudo ni yelmo. “... así mi internaré tranquilo entre los bárbaros, demostrándote mi valor y fidelidad y que lo único que temo es derramar sangre de otros hombres.” Por la mañana, cuando la batalla estaba a punto de comenzar, los bárbaros enviaron un parlamentario y pidieron la paz. Los anales atribuyeron la victoria a Juliano, pero algunos legionarios manifestaron que el enemigo había entrado en pánico al enterarse que, seguros del triunfo, había soldados que marcharían a combatir sin armamentos.

Sus primeros pasos sacerdotales

Obtenida su licencia y liberado del ejército, Martín se trasladó a Poitiers para unirse a los seguidores de San Hilario, a quien ayudó a exorcizar a numerosos poseídos en aquella ciudad. Fue el mismo Santo el que le ordenó sacerdote y le indicó, con su ejemplo, el camino a seguir.
San Martín regresó por un tiempo a su ciudad natal y desde allí pasó a Milán primero, y a una isla cercana a Génova después, para llevar vida de ermitaño, en silencio y oración. Al cabo de un tiempo, regresó a Poitiers llamado por San Hilario. En la ciudad cercana de Ligugé fundó el que sería el primer monasterio de Francia y un verdadero semillero de obispos y sacerdotes defensores de la ortodoxia católica, desde donde su fama comenzó a extenderse por toda la Galia mientras se le unían los primeros discípulos.

Apóstol y misionero de las Galias

Ordenado Obispo de Tours en el año 371, fijo allí su residencia fundando el monasterio Marmontier, al tiempo que emprendía numerosos viajes misionales evangelizando la región y poniendo en funciones las primeras parroquias rurales. Simultáneamente emprendió una ardua lucha contra el paganismo, la adoración de símbolos falsos y los cultos druídicos, sumamente extendidos por aquellas comarcas. En su afán de difundir el Cristianismo debió enfrentar a numerosos enemigos que intentaron obstaculizar su accionar, en especial los amantes de las riquezas y el lujo, que no veían con buenos ojos su ejemplo de austeridad.
Al ser nombrado obispo de Tours, San Martín intentó rechazar el nombramiento por considerarse indigno, escondiéndose de quienes lo buscaban en el interior de un granero. Ocurrió que un ganso comenzó a dar fuertes graznidos, delatando la presencia del Santo. Otro día intentó cortar una encina adorada por los paganos y estos le dijeron que se lo permitirían siempre y cuando el árbol cayese sobre él. Así lo hizo el sacerdote y cuando hubo terminado de cortar, viendo que la encina se le venía encima, alzó su brazo, hizo la señal de la cruz y el árbol cayó sin tocarlo.

Su muerte, veneración y culto

San Martín de Tours falleció el 8 de Noviembre en Candes, Turena, en el año 397, a los 81 años de edad. Murió apaciblemente, recostado en el suelo sobre cenizas, confortable cama ante los ojos del Altísimo, y supo rechazar violentamente al demonio que intentó en aquel trance tentar su transparente alma. Sus restos fueron conducidos al sepulcro en solemne procesión, escoltados por una guardia de honor de más de 2000 de sus monjes. Su episcopado marca el triunfo del cristianismo en el Oeste de las Galias y su tumba no tardó en convertirse en centro de peregrinación. Su fiesta se celebra el 11 de Noviembre. Es santo de los soldados, de los artistas, de los tejedores y fabricantes textiles –junto a San Francisco de Asís– y Patrono de Francia y Hungría, además de varias ciudades, entre ellas Amiens, París, Utrech, Aviñon y Buenos Aires.

Su biografía fue reseñada por su discípulo Sulpicio Severo en su célebre “Vida de San Martín”. Allí nos habla de su talla fuera de lo normal, de su apostura marcial y su forma de predicar, que más perecían arengas militares que homilías. Con ellas acusó a emperadores, reprimió a herejes y defendió a menesterosos, obrando varios milagros, entre ellos la resurrección de algunos muertos. El propio San Martín solía mostrar orgulloso las numerosas heridas adquiridas en el campo de batalla durante sus veinticinco años de servicios y ese temperamento militar fue el que le ganó el apodo de “Apóstol de las Galias” ya que nadie había hecho tanto por la Francia Católica hasta entonces. Por esa causa San Gregorio de Tours lo invoco como “Patrón especial del mundo entero”.

Patrono de Buenos Aires

Un hecho sumamente curioso llevó a que San Martín fuera designado patrono de la capital argentina. En junio de 1580, a poco de fundada la ciudad por segunda vez, sus autoridades, encabezadas por los cabildantes, los alcaldes de Hermandad, y los representantes del clero, se reunieron en el Cabildo para designar al Santo bajo cuya protección iban a colocar al incipiente poblado.

En la “Ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Santa María de los Buenos Aires” es elegido este santo como patrono, según consta en actas del Cabildo. La costumbre española era consagrar cada nuevo lugar fundado a un santo de la iglesia católica, institución que contaba con amplia hegemonía e influencia en todos los ámbitos de la vida social, pública y privada, como así también en el orden simbólico de la sociedad.

En la oportunidad, se pusieron los nombres de los “candidatos” dentro de una galera y llamaron a un niño para que extrajera uno. El nombre que salió fue el de San Martín de Tours, a lo que las autoridades hispanas pusieron “peros”. “¡Un santo francés jamás!”. La operación se repitió y el nombre de Martín volvió a salir consecutivamente dos veces más. No quedaron dudas de que el Santo de las Galias debía ser el patrono de Buenos Aires.

Como dice el poeta Francisco Luís Bernárdez en su Oración a San Martín, éste, “no teniendo con qué socorrer al mendigo, como aquella causa era justa, desenvainó la espada que llevaba al cinto, rasgó por el medio su capa, le alargó la mitad y siguió su camino, llevando la otra mitad para cubrir espiritualmente al pueblo argentino, que, con el andar de los años, había de nacer aquí, donde nacimos”.

Todos los 11 de noviembre, día de San Martín de Tours, se celebra al patrono de la Ciudad.

FUENTES: Haydeé Dessal y fuentes propias.

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OBISPADO DE BUENOS AIRES Y OTROS

Producción Villa Crespo Digital

16 de mayo del 2015

30 DE MARZO DE 1620 OBISPADO DE BUENOS AIRES

 

2014

30 de agosto del 2014

El texto del mensaje remitido por el Papa es el siguiente:

"Querido hermano: Acabo de leer tu correo. Tu frase final logró sintetizar mis sentimientos: 'Parecía Gaza'... y me puse a llorar. No entiendo nada. A esa gente, a esas mamás con chicos, los acaricio con mis lágrimas. Cuando regresaba de Corea, en el avión, hablé de crueldad. Parece que la crueldad se nos instaló en el corazón. Una crueldad vestida con tantos ropajes: 'Qué me importa', 'que vayan a trabajar', 'es gente insociable'... palabras que no justifican sino que manifiestan tanta crueldad".

En el mensaje también se lee:

"Estoy cerca de esa gente. Rezo y pido que no los dejen solos. Y estoy cerca de ustedes, los que se acercan a ellos. Con mucha pena en el corazón. Un abrazo, Francisco".

AL CRUCE DEL GOBIERNO Y LA CÁMPORA
LA IGLESIA, LUEGO DE SU DOCUMENTO DEL 9 DE MAYO EN PILAR, SALIÓ A RESPONDER SOBRE LOS DICHOS TANTO DEL GOBIERNO NACIONAL Y DE LAAGRUPACIÓN LA CÁMPORA.

Por Elena luz González Bazán especial para Villa Crespo Digital

12 de mayo del 2014

DOCUMENTO COMPLETO

LA CARTA DEL PAPA FRANCISCO A LOS FAMILIARES DE LA MASACRE DE ONCE

PAPA FRANCISCO

23 de febrero del 2014

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